Se les acabó la cuerda en Rayados y terminó rompiéndose. Se tuvo que llegar al extremo de lo ridículo para que se piense o se trabaje en hacer movimientos en la institución.
Sí, en los de pantalón largo pero también urge la limpia en vestidor. De ese equipo se salva Mochis y Fimbres, en duda Rica Chávez, Ocampos y el español (no Canales).
Y dejaría con beneficio de la duda a Orellanos y el Yuca. A Stefan y Tecatito para cambios en la recta final de su carrera y de ahí párale de contar.
Rayados necesita una limpia y traer jugadores comprometidos con el proyecto que no se tiren a la hamaca y con la calidad que el equipo requiere.
Compromisos desde la firma de contrato así que buena chamba tendrá el nuevo presidente o director deportivo, como le quieran llamar.
Primero en elegir al técnico y luego en mover todas las piezas que necesitan irse del plantel para traer otros elementos. Les toca una época de no bonanza y reestructuración, queda claro.
Pero si quieren vender abonos tendrán que trabajarlo desde ya porque el mundial pasará y ellos ya deberán estar haciendo su pretemporada con el equipo que deberá, si o si, demostrar que los pechos fríos son cosa del pasado y retornable a su afición lo mucho que les ha dado.
Por otra parte los Tigres se juegan en la última fecha contra Mazatlán un boletuco a la liguilla. El último baile de Gignac como Tigre, si no califican.
Pelearán con Xolos, Atlas y León. Tienen el futuro en sus manos gracias a una mejor diferencia de goles que León pero un tropiezo ante Mazatlan, en su despedida del fútbol mexicano, injusta por cierto, desataría un lloradero de antología.
Tigres tiene en sus garras su destino lo debe de demostrar con goles, muchos goles.
Se acabó la cuerda


