Tigres y sus épocas… buenas y malas

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Hubo un tiempo, en la década de los 90, cuando Tigres tenía la proclividad perniciosa de contratar a jugadores de moda. Y la afición respondía, con el Estadio Universitario lleno, para ver a estrellas como Luis Hernández, Ramón Ramírez, Jorge Campos, Claudio Suárez, Joaquín del Olmo.

Luego vino, en el nuevo milenio, la tendencia a contratar a entrenadores exitosos. Llegaron, en seguidilla, Mario Carrillo, José Luis Trejo, José Pekerman, Américo Gallego, Daniel Guzmán.

La constante de todo este amasijo de membretes, era la de su contratación sin proyecto. Los directivos de la U traían grandes nombres, como muñecos de lujo en el aparador, para deleite de la afición, pero cada temporada terminaba en fracaso.

Ahora Tigres firma a Víctor Manuel Vucetich, en lo que parece ser un eco escalofriante de aquellos días aciagos. Es un gran estratega, Vuce, y lo ha demostrado con un fino ajedrez, en liguillas. Es experto para mover torres, caballos, y alfiles en la cancha. Sabe manejar la presión y no se achica en los momentos decisivos. Es un excelente elemento en el banquillo. Pero ha brillado con equipos bien estructurados.

Obviamente, el arribo de Vuce es un bomberazo, de esos que ya se creían erradicados en la institución. Porque planeación y más planeación era lo que había, con anterioridad, en tiempos del Inge Alejandro Rodríguez, que llegó a la Presidencia de Tigres en el 2010.

Se recuerda aquella frase célebre con referencias culinarias para sentenciar su estilo de trabajar: Un cocido con muchos cocineros no sabe rico. Por eso él, al ocupar la silla más alta del club ese año, exigió a los directivos de Cementos Mexicanos, la empresa propietaria del equipo, que sacaran las manos de su manejo. Sólo él tomaría decisiones, sería el único cocinero.

Pero el Inge se ha ido y ahora le resta al conjunto de la UANL trabajar con lo que hay.
Tigres pasa por una mala racha que va aparejada con el descontrol que se ve en la cancha. Luego de la salida de Guido Pizarro, por razones nunca bien explicadas, llegó un interinato que no consiguió darle estabilidad al once inicial. Y ahora Vucetich es presentado como entrenador y vicepresidente deportivo.

La designación le cae del cielo al tamaulipeco. El balompié mexicano tiene una nómina de mil entrenadores, pero solo 18 pueden tener asiento en la temporada. Ser electo por un equipo es una gran fortuna para cualquier director técnico, pues los que están ahí obtienen sueldazos de ensueño y se revaloran, poniéndose otra vez en la mesa de los apostadores para mostrar habilidades y hacerse atractivos a otros clubes.

He escuchado comentarios de aficionados felinos ilusionados, que sueñan con que Vucetich haga de estos Tigres una máquina aplanadora como la que armó con Rayados en tiempos de Humberto Suazo. Eso no va a pasar con su nuevo equipo.

Las circunstancias son completamente distintas. Vuce estuvo con Monterrey entre el 2009 y 2013. En ese tiempo tuvo como Presidente del club a Jorge Urdiales, otro de los grandes directivos que ha aportado el balompié regiomontano. Urdiales Flores era un planeador talentoso, un estratega que supo equilibrar al club, con los resultados que se conocen como la época dorada de La Pandilla.

Ahora, el jerarca de la institución felina es Carlos Emilio González, funcionario de Cemex, que seguramente es un genio de finanzas pero que no ha demostrado conocimientos de futbol. Su llegara recuerda los días tumultuosos en los que el equipo era gobernado por un consejo, muchos cocineros que manoseaban la institución, para tomar decisiones desordenadas.

Tal vez necesite más tiempo Carlos Emilio, para demostrar su verdadero valor. Pero, por lo pronto, da muestras de que el manejo del equipo se le escapa de las manos. Es inusual el nombramiento doble de Víctor Manuel, como si no hubiera presupuesto para contratar a otra persona, para disociar posiciones que, cada una en lo particular, debe ser extenuante.

Tigres atraviesa zona de turbulencia. Ojalá se componga pronto. Pero el repunte del equipo estará aparejado del orden y la seriedad con que lo traten desde el escritorio.
Eso se verá pronto.

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