Respetaría su opinión, pero seguramente estará de acuerdo con su servidor, que fue una triste despedida de la “Capi” Rebeca Bernal, una que no se merecía, porque en el papel luce humillante para la trayectoria con las Rayadas de la “Capi”; como si el legado que deja Rebeca fuera intrascendente, como si ese tipo de entrega por el equipo no fuera digno de tomar en cuenta.
Simplemente con recordar los dos recientes títulos del equipo del Monterrey cuando la “Capi” anota el penalti de último minuto ante América, que mandó el partido del campeonato a la definición por la vía del penal, logrando las Rayadas quedarse con el título; o el más reciente título, cuando en la última jugada Katty Martínez anotó el gol del empate que mandó el juego a los penalties y cuyo final todos conocemos.
Pero lo de ayer, simplemente es para no recordar, no es por los cinco goles que les anotaron, sino por el pobre desempeño de las jugadoras, a quienes, daba la impresión, les valía muy poco, por no escribirlo de otra manera, el darle una despedida digna a la emblemática jugadora.
¿Pero qué falló? Todo, desde la dirección técnica hasta la última jugadora de Rayadas que entró de cambio y que poco o nada pudieron hacer para enderezar el rumbo de un equipo sin pies ni cabeza; jugarle a otro equipo potente con una sola delantera es como salir de cacería a matar fieras salvajes con una carabina de juguete; las cuatro defensoras del femenil de Tigres, una jugadoras que hasta por el olor saben en qué zona del campo están.
Futbolísticamente hablando, siempre se ha dicho que jugar en tu estadio debe ser una fortaleza, sin embargo parecía que las locales eran las universitarias, que se movieron en la cancha “como Juan por su casa”.
Y a fuerza de ser sinceros, le salió barata la goliza a las Rayadas, pues la conformidad del marcador hizo que las felinas no concretaran unas dos o tres opciones más que habrían dejado un marcador de escándalo.
Simplemente agradecerle a Rebeca Bernal toda su entrega para la camiseta rayada, que la semilla que sembró en la cancha del BBVA, sirva para dar ejemplo a las futuras generaciones de lo que es ser una jugadora con amor a la institución.
No era esa, la despedida que te merecías. Hasta pronto “Capitana”.


