Es un poco difícil escribir de fútbol cuando existen factores externos que inciden en la cancha.
Hablar de formaciones, planteamientos, estrategias, aciertos o errores que son los que estrictamente solo deberían aplicar en un partido de fútbol, es complicado si detrás de ellos hay otro tipo de intereses.
Si alguien vio el duelo de esta jornada entre Chivas y Mazatlán, habrán notado que hubo marcaciones muy raras para inclinar la balanza: un rodillazo en la espalda de Colula sobre Yael Padilla, que debió ser roja y ni falta marcó. Pero un toquecito de Luis Gabriel Rey, luego de jugar el balón, el zapato sobre el piso y llega y contacta a un mazatleco, le metió segunda amarilla y roja; al arquero, por supuestamente rascar con el tachón el manchón penal, lo expulsó también, luego de marcar un penal inexistente… empató Mazatlán, pero la orden para el silbante era que ganara Mazatlán. En lugar de 10 minutos de reposición que dijo que daría, dio 15… y ni así se pudo…
Parecía que a medio tiempo vio una orden de algún lado –recordemos que se jugaba en Sinaloa– y el árbitro hizo todo lo posible para que no perdiera el equipo local, propiedad de un delincuente fiscal llamado Ricardo Salinas Pliego… Le quitó una roja a Mazatlán; le metió dos rojas a Chivas, le inventó un penal contra los tapatíos y les dio 15 minutos de compensación…
En el juego de Rayados pasó algo similar…
En cuanto a expulsiones, tal vez merecidas todas, aunque no se sabe qué dijo Berterame, por ejemplo. Lo que sí se sacó de la manga el Gato de Emilio, que silbó en el Universitario, fue la falta que se inventa Joaquin por parte de Arteaga en el borde del área y de donde se derivó el tanto de la igualada.
Luego vendría la reposición que pudo ser justa o no y el gol del triunfo perfectamente conseguido por Ibáñez, al igual que el del empate que marcó Córdova, y se temía que sucediera eso ya contra un Monterrey con nueve, aporreado y atrincherado en su esquina solo recibiendo castigo ante un Tigre que olió sangre, olió el miedo y fue por la victoria.
Dos detalles:
Primero: Los árbitros en México no son respetados, porque no se dan a respetar, porque no saben arbitrar, porque son malísimos y varios de ellos han ayudado descaradamente a ciertos equipos como América y Atlas a levantar Copas en los últimos años. Esto no es una apreciación; son hechos comprobables.
Segundo: El Gato de Emilio influyó para que Tigres pudiera encaminarse al triunfo, más allá de los errores futbolísticos del cuadro rayado. Justa o injustamente, pero dos rojas y una falta inventada que le dio el empate momentáneo a los felinos así lo dicen.
Ahora…
Cuando me pidieron entre semana de Hora Cero Deportes el pronóstico del juego –no la razón, sólo quien ganaba, empataba o perdía. Dije que ganaba Tigres.
Y no porque lo considerara mejor equipo…
Desde que el traidor y sus amigos tomaron el control del equipo, éste Tigres no juega a nada. Estaba mejor antes con Pauonovic. Hoy, el mercenario que dirige ese equipo cree que sabe y sus directivos también. Por poco pierden por creer que Láínez y Antuna saben jugar uno de lateral y otro de atacante… Existe la teoría que el representante de Antuna le pase un billete a alguien por alinearlo.
Monterrey está por el estilo. El DT rayado –por lo menos hasta anoche seguía siendo el entrenador– no sabe que si no está Canales, su mejor hombre es Deossa y lo mandó a la banda derecha, sin motivo aparente. Tigres y Rayados jugaron un asqueroso Clásico de mucha lucha con sólo ciertos destellos técnicos…
Y pensábamos que ganaría Tigres solo porque algunos jugadores de este equipo tienen raza y cierto talento que pensamos que inclinaría la balanza a su favor…. como sucedió… A falta de un orden y una forma de juego real, el empuje de Vigón, la brega por todo el campo de Gorri, el trallazo de Bruneta al palo, el gol de Córdova o el frentazo seco al rincón de Ibáñez, era lo que pensamos que sucedería contra un Monterrey que no tiene pies ni cabeza. Pese a ello, Tigres contra 11 Rayados, jamás fue mejor.
Monterrey tiene jugadores sí, pero no quien obtenga lo mejor de ese talento.
De hecho… ya se tardaron…


