Antitexto ambiental

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(La cabra tira al monte… No debía escribir aún sobre estas cosas, pero me harta la obviedad mediática y política. Esto me costará doble ración de losartán y simplex, u otra crisis hipertensiva)

Entre ediciones impresas y online de cuatro diarios locales, leía la novela de Pemex Cadereyta y su humareda amarilla. Respetaron el clásico y justo recurso de “parte y contraparte”. También cabecearon y jerarquizaron con los criterios periodísticos de “oportunidad e inmediatez”. Pero mientras unos procuran dar varios enfoques al tema, otros claramente inducen opiniones. El Norte, por ejemplo:

“Intenta clausurar Estado a Refinería / Tras difundirse imágenes de columnas de humo, Secretaría del Medio Ambiente de NL busca suspender operaciones en la Refinería de Cadereyta.”

“Minimiza Pemex: es ‘vapor de agua’ / Pemex busca minimizar columnas de humo amarillo y negro que salieron de su Refinería en Cadereyta y asegura que eran ‘99% vapor de agua’.”

En el cabeceo de la segunda nota no reporta un hecho sino da una interpretación de este; asume que la contraparte es tendenciosa, es decir, falsa; sicoanaliza a Pemex, editorializa. La nota completa podrá ser objetiva, pero el lector ya está prejuiciado por la cabeza.

Milenio incluye pero no abunda mucho en la contraparte y sí en la reacción del Estado.

El Porvenir intenta equilibrar la reacción estatal con la contraparte de Pemex.

ABC destaca la reacción estatal y detalla, online, la contraparte de Pemex. Además agrega opiniones obviamente oportunistas de Miguel Treviño y Hernán Salinas, quienes ni son expertos en temas ambientales, ni deben tener voz y voto en las decisiones estatales o federales al respecto. Su opinión es respetable, pero inútil, irresponsable e insidiosa.

Algunos incluyen la noticia de un informe/reclamo que no fue recibido en Pemex. Obviamente no fue un rechazo deliberado; en plenos puente y festejos por la Expropiación Petrolera, era de esperarse que no hubiera personal administrativo y muy apenas operativo. De hecho, el Estado aplicó alguna vez ese truco a los legisladores locales y con argumentos raquíticos.

Eso sí, en todos los casos, espero que sin intención, se hizo origami con papel periódico para elaborar la socorrida “caja china” dónde guardar temas como: otras empresas emisoras de contaminantes ¡dentro de la ciudad!, y el mitote político entre el gobierno estatal y coligadas fracciones legislativas facciosas… entre muchos, muchos otros temas.

Queda pendiente lo más obvio: la explicación clara, convincente, científica y sin prejuicios, de qué fue lo que de verdad emitió Pemex en esa impresionante columna de humos y vapores, y cuál fue su impacto ambiental. Con Pemex o sin Pemex, Monterrey ya respira en una cámara de gases y polvos. Ni Pemex ni organismos estatales de salud y medio ambiente son confiables. Urge una tercera opción que no represente intereses ni empresariales ni políticos; que no opine sino certifique. Parece que no la hay, o si la hay, ni a los involucrados ni a los medios les interesa darle espacio.

Tesla sí construirá muchos autos eléctricos, pero no se hagan ilusiones, no son para nosotros. Desengañémonos: en estos momentos no podemos renunciar al petróleo, es un tema de equilibrio político y económico mundial.

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