Ahora que termina el 2020 me deja una sensación agridulce, por una parte me repatea pensar en las pérdidas de seres queridos por el Covid-19, pero por el otro valoro poder respirar y estar vivo para valorar esos momentos insignificantes, que le dan sentido a mi existencia.
En lugar de empezar a echar madres por los planes que se estropearon, como no ver a mis familiares en estas Christmas, me enfoco en que en ya habrán nuevas oportunidades y tiempo para disfrutarlos.
Doy gracias a Dios por la oportunidad de poderles decir “te amo”, me enfoco brody en lo positivo, no guardo rencores por lo que dejé de hacer, y sonrío ante las adversidades.
La Rosa María ha estado muy achicopalada porque falleció su tía de Los Ángeles, le dolió mucho su partida, todos tenemos un familiar cercano, cada vez conocemos más casos de gente que muere por Covid.
Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas se arrecian las posibilidades de tener influenza, pero no se confíen como decía Donald Trump que le de dio una gripita, el Coronavirus te afecta los pulmones.
Saber que ya no veré más a mi brother el doctor Rito, me puso a reflexionar lo cercanos que estamos con la muerte, pero al mismo tiempo soy más precavido y pos, a darle pa’ lante.
A poco no, ahora andamos con cubrebocas y hasta caretas plásticas, con un botecito de gel antibacterial a la mano y evitando las multitudes, no vaya a ser que una maldita gotícula que ande vagando como loca por el aire me vaya a contagiar y me dé el Covid.
Ahora “semos” más cuidadosos con nuestra salud, lo que consumimos y le hacemos caso a la Profeco con los anuncios de “exceso de azúcares, grasas y calorías”, siquiera pa’ no excedernos comiendo lo que nos daña la salud. Adiós a las Cocas, a los Gansitos o a los Pingüinos, a los Jumex que nos engordan tanto y nosotros no hacemos nada para impedirlo.
El 2020 nos quitó tiempo, hasta seis meses sin ver a nuestro hijo que está en los States, quesque si iba a contagiar visitando el área de frutas y verduras de Soriana.
Me consta que hay más limpieza que dendenantes, pero si a contagios vemos, podemos infectarnos en cualquier lado: en un Oxxo, al tomar un bus, al saludar a un pariente, que cada vez lo hacemos de lejecitos y sin dar besos, adiós a los apretones de manos, apenas con el muño cerrado o con los codos, al fin soy regiomontano.
Este año HDSPM (hasta Dios sabe puras mortificaciones) nos prohibió ir a chivear al otro lado casi todo el año, ya les haiga güeros porque acá en la border hay de todo, hasta buenos shones Hanes se consiguen en Soriana y ya no tendremos que ir a vistarlos como dendenantes. Y sí, las burgers de Carl’s son tan güenas como las de Whataburger y hasta venden onions rings.
Con este encierramiento muchos perdieron sus empleos o cerraron sus changarros, pero hubo otros que hasta salieron de sus deudas de tarjetas plásticas, porque ya no gastan como desperados en los pasillos del mall de McAllen.
Los “bolillos” o gringos están que se jalan las greñas porque les faltan las ventas de tanto mexican que llegaba desde Monterrey y que se paseaba en la Isla del Padre. Pero sigan cerrando los puentes, nosotros no estamos tan infectados como los texanos, la mera verda’.
Ojalá y que nos abran ya pronto los puentes, pos porque nos falta comprar esas cosas esenciales que nomás allá venden: galones de la Borden Milk, un paquete de Oreo cookies and cream y una bolsa de Cheetos Flamin’ Hot, como si esas no se consiguieran en HEB, “muncho” menos en las tienditas de acá de Reynosaville.
Please be nice, y sean felices, que enero iniciará pronto. A echarle ganas que nada nos cuesta y no hagan caso de las fake news, por favor verifiquen la información y lean las letras chiquitas, ahí dice:
El 2021 será un gran año.


