Cabeza de Vaca, derrota anunciada

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No pasará de enero cuando los dos principales partidos políticos (PRI y PAN) designen a sus candidatos a gobernador de Tamaulipas, siendo la mayor incógnita si el gobernador y el dirigente nacional albiazul sacarán en hombros a sus favoritos.

Egidio Torre Cantú, teniendo a su favor el ganar con “carro completo” las elecciones de junio pasado -arrebatando al PAN las cinco diputaciones federales-, busca imponer al alcalde de Ciudad Victoria, su amigo Alejandro Etienne Llano, como el abanderado del tricolor.

Fue el 7 de diciembre pasado, una vez que sus contrincantes estaban bien adelantados, cuando el edil de la capital del Estado se abrió de capa al levantar la mano y anunciar sus aspiraciones para gobernador en los comicios del 5 de junio próximo.

Ya abierto de capa, Etienne Llano empezó a encabezar festejos tardíos de su cumpleaños en las principales ciudades y a reunir a los militantes y simpatizantes del PRI que, días o semanas atrás, asistieron acarreados a posadas de Baltazar Hinojosa, Alejandro Guevara, Marco Antonio Bernal y Ramiro Ramos.

Menos activos y multitudinarios estuvieron Mercedes del Carmen Guillén y Enrique Cárdenas del Avellano, pero de igual forma sudando la misma calentura: convencer a Manlio Fabio Beltrones, líder nacional del PRI, que son la mejor carta para retener la gubernatura para su partido hasta 2022.

Mientras, en la vecindad de enfrente son menos los tiradores: Carlos Canturosas Villarreal, Leticia Salazar Vázquez y Francisco García Cabeza de Vaca, porque con todo respeto a la señora y senadora, Maki Ortiz de Peña, sus posibilidades son iguales a que Vicente Fox Quesada vuelva a ser presidente de México.

Pero solamente uno puede seriamente fracturar al PAN y demostró que en las elecciones de junio de 2015 no pudo hacer ganar a su hermano Ismael, candidato a diputado federal por el Distrito II con cabecera en Reynosa.

El acusado de recibir dinero del narcotráfico para su campaña a alcalde de Reynosa en 2004, García Cabeza de Vaca, de ser erróneamente designado, iría directo a una derrota segura porque el panismo de Nuevo Laredo y Matamoros no votaría por él.

El senador, quien recibió 500 mil dólares del crimen organizado, según la declaración de un testigo protegido por la DEA en Estados Unidos, dividiría al PAN como sucedió en los comicios federales donde él impuso candidatos, siendo Reynosa el caso más claro de la debacle.

Porque si llega a ser nombrado candidato por Ricardo Anaya, el presidente nacional, será todavía más impositivo para designar a abanderados a alcaldes y diputados locales, repitiendo derrotas anteriores.

Y para muestra van varios botones: desde que ganó la alcaldía con patrocinio sucio en 2004, en Reynosa el PAN nunca volvió a gobernar porque el narco-senador impuso su voluntad, en 2007 con Gerardo Peña, y en 2010 y 2013 con Jesús María Moreno.

A ello hay que agregar la labor que hará el PRI de Tamaulipas para que la herida entre los panistas sangre a borbotones, patrocinando campañas de quienes emigrarán a otros partidos.

Como ya sucedió en Ciudad Victoria, cuando en 2013 Gustavo Cárdenas Gutiérrez, dos veces candidato del PAN a gobernador, ex senador y ex alcalde, casi le gana al PRI la alcaldía a Etienne Llano. Y en 2015 ganó las casillas de la capital para diputado federal, siendo derrotado en la zona rural del Distrito V.

En 2013 el candidato del PAN, que la verdad no recuerdo su nombre, se desplomó hasta el tercer lugar cuando, históricamente, el albiazul era segundo lugar y hasta llegó a ganar la alcaldía con Cárdenas Gutiérrez.

En fin, un desastre de proporciones mayúsculas se pronostica si el narcosenador García Cabeza de Vaca llega a ser candidato.

De estas líneas se acordarán los panistas la noche del domingo 5 de junio. Ya verán.

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