Con la consolidación del resultado electoral de Puebla, es de inferirse que viene la era de las primeras damas, quienes de practicar la política amable del gobierno pasarán a la de los desencuentros y golpeteos, aunque es obvio que no todas harán tal conversión y no todas las que llegasen a ser candidatas a gobernador o alcalde ganarán las elecciones, pero ahí está esa posibilidad que ya anda aleteando por Tamaulipas.
Por otra parte está subiendo de tono el diferendo entre el Poder Judicial y el Legislativo, el primero está haciendo ver al segundo como atrabancado e ignorante, mientras que éste define al primero como un Poder egoísta, y por si faltara leña, el presidente López Obrador les recrimina que si defendieran la justicia con la intensidad con que defienden sus sueldos este sería otro país.
En síntesis, de ese pleito el Poder Judicial no va a salir ileso, porque podrán impedir la disminución de sus sueldos pero la pérdida de confianza en la institución será irreparable, ya que si bien la legalidad a ultranza es lo pertinente, eso será siempre y cuando sea la constante y no intermitente.
Abundan las historias de injusticias que ahora hacen ver al Poder Judicial como parcial, pero como certeramente lo apuntó el ministro José Ramón Cossío, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no ha podido transmitir al ciudadano que en los tribunales no se aplica justicia religiosa, sino decisiones que derivan de juicios seguidos de acuerdo a las formalidades de los procedimientos.
Y percibo que por la frialdad de esas formalidades, en algunos casos dan la impresión ante la opinión pública de ser injustos, por ello ahora que están en aprietos los integrantes del Poder Judicial por la disminución en sus remuneraciones, el que se vayan hacer justicia por si mismos los hará ver ante el ciudadano como egoístas y parciales, o sea, nada bueno va a arrojar este enfrentamiento entre ambos poderes.
Que tengan un buen inicio de semana todos.


