Cuando me preguntan que porqué vivo en la border, tal vez “munchos” no lo comprendan: ahorita mesmo con este fríazo las calles cercas de la casa están llenas de lodo, a veces rezamos porque no se encharquen porque esto ya es un muladar.
Perdón, pero tengo un vecino que suelta su perro pastor alemán, bien educado: sale de su cochera, hace un recorrido por las calles y regresa solito a su hogar. Eso sí, no sin antes dejar varios “recuerditos” en su camino. No se vale. Por más que quieras a tu “perrihijo” debes de tener la responsabilidad de acompañarlo y de recoger sus desechos.
Mis amigos regios comprenden esto muy bien cuando les visito en las caminatas por el Parque Río La Silla o por el Paseo Santa Lucía y notamos que no todos los propietarios de mascotas son muy responsables. Ya son comunes los letreros de “no te hagas, recoge lo que deja tu perro”.
Pero bueno les cuento esto porque extrañaremos mucho a “M’hijo”, un perrito Schanauzer bien querendón, tanto que le perdonamos sus travesuras por algún rincón de la casa. Sus maldades se compensan con su cariño demostrado a sus “abuelos” en la casa de Reynosa.
Quien más lo llorará será Rosa María, quien lo trata como su bebé, por las fiestas que le hace cuando ella llega a casa con unos brincotes de alegría por no querer estar solito.
Ya pronto no veremos al perrito porque el hijo de Rosa María se nos muda a otra colonia, en su afán por ser independiente. Buena suerte en su proyecto, en este camino llamado vida, en el que los sueños merecen cumplirse.
Se lleva a “M’hijo” para hacerle compañía en su casa, aunque se enfurezca cuando ve otro perro cerca de su camino.
Por cierto ayer en la noche en uno de sus vueltas al parque, en una noche con llovizna, dio un grito muy fuerte cuando hizo pipí en un poste y casi se electrocuta. En la ciudad ya saben que hubo un caso trágico de un joven cuando iba caminado cerca de la Prepa Mujica pisó un cable y desgraciadamente falleció.
Brodys tengan cuidado cuando llueva en Reynosaville, porque nunca sabemos los peligros que hay en las calles. Yo cruzo los dedos porque no se inunden más la colonia cuando uno va rumbo a la escuela o trabajo.
Tápense muy bien, este miércoles 1 de febrero el termómetro marcó los 3 grados centígrados y sí, se siente “juerte” en la cara, no quieran enfermarse de influenza, menos de Covid, así que sigan con los cuidados, ya saben lavado constante de manos con gel antibacterial, uso de cubrebocas (todavía) y mantener la sana distancia.


