Contra el Covid-19: Ignorar al perro

Últimas Noticias

Durante varios días he estado viendo en redes cómo nos cotorreamos con singular alegría al Covid 19. Hasta se culpó al Presidente de la ahora pandemia. Entiendo perfectamente que los mexicanos tomemos el tema con humor. Lo hemos hecho siempre, sobre todo a la muerte. También que culpen al Presidente, unos por un oportunismo político bastante estúpido, otros, más sensatos, porque don Andrés Manuel no parece haberlo tomado en tan en serio.

México es el país de las cifras oficiales. Para todo hay cifras y, aunque los hechos las pulvericen, oficialmente no hay más que esa verdad, la oficial. Estas cifras oficiales son como los mimos: maquilladas, mudas, y cada uno las interpreta como le da la gana.

Hay alguna coincidencia entre el humor desplegado alrededor del Covid 19 y las estadísticas nacionales. En ambos casos tratan de que la gente no entre en pánico.

Por supuesto, lo entiendo. El pánico, en una pandemia, puede llegar a causar más muertes y más problemas sociales que la propia enfermedad. El pánico es otra pandemia. Además, somos tan… insensatos, que somos capaces de tener regresiones muy primitivas ante una situación así. En Inglaterra, creo, golpearon a un joven que ni siquiera era chino, sólo tenía los ojos rasgados. ¿Qué nos falta para destripar a chinos e italianos y arrojarlos desde el Altar Mayor? …o la escalera eléctrica de un centro comercial.

En México, ante una situación de esta naturaleza, normalmente se trata de mantener un ritmo normal en todas las actividades. Es como cuando, en la calle, un perro nos ladra enfurecido y seguimos caminando como si, al aparentar que lo ignoramos, nos volviéramos invisibles a los ojos del cancerbero. Y bueno, a veces funciona, porque los perros son inteligentes y deben adivinar que la carne cobarde no sabe bien. Pero al Covid 19… ¡le vale!

No, ignorar el problema no lo soluciona, en realidad lo agrava. Cuando inició la pandemia del SIDA, me reía. Quise pensar que era una cosa sofisticada del primer mundo. Hasta que vi a amigos y conocidos enfermar o morir. Fui descuidado con el rotavirus, hasta que enfermé. Fui irresponsable con la influenza, hasta que amigos estuvieron al borde de la muerte.

Sí, las burlas y las cifras oficiales me han relajado mucho a la hora de enfrentar hasta una gripe común. No he sido inteligente al usarlas para superar el miedo. El miedo ofusca, no nos permite tomar decisiones ni medidas adecuadas.

Sí, pero hay un pequeño detalle que no se nos debe escapar. Los que se ríen de la pandemia no deben reírse tanto como para suponer que el humor es un antídoto. El bichito ese del Covid 19 no entiende el humor, se toma su existencia muy en serio.

Otro detalle es que, por más que las cifras oficiales nos traten de tranquilizar, los sistemas de salud en México no son óptimos… ni buenos… ni regulares. A veces uno prefiere tomar té de carrizo y embarrase mentolato, que lidiar con la desgana asistencial y la falta de medicamentos (un problema grave de la 4T, de la 3T, de la 2T, etcétera, doy fe). Si al “todo está bajo control” se añade que no se ven medidas en la prevención masiva… pues Covid 19 tiene la mesa servida en nuestro país para ponerse ancho de gordo. Los “oficiales”, de tanto decir las “cifras oficiales”, no acaban creyéndolas, pero sí usándolas como si fueran ciertas.

Lavarse las manos como Lady Macbeth o como si tuviéramos Trastorno Obsesivo Compulsivo funciona, o toser y estornudar “pa’dentro”, pero no es todo. El Covid 19 es muy sociable, le encantan los eventos masivos. Así bañen en gel antibacterial a los “palnorneños”, no creo que un médico responsable aconseje aceptar el riesgo. Hasta “La Mañanera” debería restringirse.

Italia ha tomado medidas muy duras, pero necesarias. Allá parece que sí les importa la vida de los ciudadanos. Aquí no. En México, seguimos con la táctica de “ignorar al perro”. Al cabo nada más los viejitos achacosos corren riesgo.

Por mi parte, por la edad y achaques, soy de esa minoría que no tiene muchas posibilidades de sobrevivir a un eventual contagio. Mi madre tampoco las tiene. No “ignoramos al perro”, pero frente a tanta estupidez no podemos hacer mucho al respecto. Nos conformamos con vernos, y sonreír con cara, de “nos vemos del otro lado”.

¿Virus asesino? No, los asesinos son otros. Ya veremos qué memes y cifras oficiales se les ocurren cuando los efectos de la pandemia en México no se puedan ocultar.

- Anuncio -

Columnas

Vuelta a la derecha

¡Arde Nuevo León!

La banca no es eterna

- Anuncio -