Eso de traer en el repertorio nomás dos o tres canciones le complicó la presentación que tenía preparada el Monterrey para la noche del miércoles en el Azteca.
Las tocaron, se las aprendió el rival y se acabó el partido…
El América tampoco traía así que tú digas, uúchalaa, como 9 piezas puestas, pero las tres o cuatro que traía montadas, muy bien ensayaditas y listas para empañar la actuación del visitante.
Los Rayados usaron sus armas de grueso calibre, lanzando latigazos con sus laterales (Ayoví, Castillo y Juárez) por los costados, con uno que otro zapatazo violento de Cardona, Carlitos y Pabón o uno que otro intento por ahí de Funes Goli.
Dos o tres ocasiones hicieron que Hugo González compitiera con Jonathan por la estrellita en la frente de jugador del partido.
Uno zurdazo al palo, abajo, de Édgar; un toque preciso abajo de Cardona, luego de quitarse cuatro defensas, y uno más que saca a mano cambiada en la primera parte, creo que de Sánchez, salvaron al América.
Pero si Monterrey tuvo tres clarísimas, las Águilas tuvieron media docena, fácil.
A los Rayados ya les gustó que sea Jonathan el muchacho de la película. De hecho, ésa ya la habían pasado la semana pasada en el Cinema Universitario y no sé si por no saber cómo o porque les pasó de noche, el hecho es que en el Barrial parece que no tomaron nota.
Rayados, decíamos al principio, intentó con lo que es su mejor arma: desprendimientos a velocidad por los costados, llegada, y tiro; centro atrás o centro frontal y remate. Pero necesitan espacios para desplegar su juego; ya cuando América lo espero atrás… ¿Y ahora qué tenedor le entro a la langosta?…¿Qué sigue?
¿No ensayaron cómo entrar tocando con paredes cortas y disparo de media distancia, abro el juego y centro por un lado y lo termino por el otro?
Pareciera que no…
Se estrellaron una y otra vez ante la marcación de perro bravo que les pusieron los capitalinos.
Solo Cardona pudo por ahí crear aquella que con las uñas largas del pie derecho sacó Hugo González. Si calzaba del 4 como “Pata Bendita”, era golazo… pero no.
América con mejor empaque colectivo, con variantes; primero con misiles teledirigidos que pescaron comiendo mocos a la zaga rayada y Orozco tuvo que salir; luego centro por un lado y otro; Oswaldito con doble función de marcar, quitar y salir jugando, orquestando y dándole la razón a Ambriz de por qué dejó en la banca a Sambueza.
Con mejor fondo físico el cuadro local y con mejores cambios.
Pimentel, que fue un cambio forzado en la zaga, pero Sambueza y Benedetto mantuvieron el tono de los que ya estaban cantando adentro.
Zavala, Cardozo y DeNigris, ni para bien, ni para mal. De no haber entrado, posiblemente no pasaba nada… o sí… porque los que salieron ya andaban echando el bofe, pero así que tú digas, ¡que de mucho aportaron!, pos no se vio.
Monterrey tiene una banca grisácea, los que entraron más Pablo Barrera, Cándido, Cardozo, Zavala, DeNigris, Mier, Osorio pueden entrar o no, no va a pasar nada. No se comparan con los que están adentro. En nombres, dicen los televisos que son una maravilla; en funcionamiento, ya no tanto.
En resumen, diremos que el partido estuvo movidón, sin llegarle a aquel 3-3 de esos mismos protagonistas hace dos semanas.
Si Rayados corrió con suerte -según las Águilas- gracias a Jonathan, puede ser; pero no me digan que no les pasó lo mismo con Hugo González.
Los dos ataques pisaron el área con autoridad y de no haber estado los arqueros tan acertados, aquello hubiera quedado como 4-3 o 5-3… favor América.
Lo que podría preocuparles a los aficionados rayados es lo endeble que se ve su zaga en ciertos pasajes de los partidos y que tenga que ser Jonathan el que se luzca.
Ojalá, el plan del DT rayado le salga bien: “Que nos hagan los que sean, nosotros haremos uno más, siempre”.
A ver si es cierto…
TRES MÁS, DE CHICHARRÓN…
1. Televisa ya descubrió que existe un deporte nuevo que se llama baloncesto y se juega en una liga llamada NBA…. ¡Alabado sea el Señor!
2. El silbante Fernando Guerrero, muy bien. bastante decente y acertado en su trabajo, igual que sus banderas.
3. Cuando usted voltee y se pregunte por qué solo hay un delantero confiable en el Tri (Hernández) tres divas (Vela, Gio y Pulido) tres que algún día cuajarán (Corona, Lozano y Jiménez) y uno que va de salida (Peralta) a mí ni me vea. Voltee a ver las alineaciones del América-Monterrey: Hubo 17 jugadores extranjeros en la cancha. Catorce de inicio y tres cambios.
Ahí está la respuesta…


