Los comerciantes del Centro Histórico se lamentan del alarmante abandono en que este gobierno tiene al otrora motor de la economía de la ciudad, son ya dos décadas de debacle, 20 años no los aguanta cualquiera, lustros de muerte anunciada y ni por asomo evitada.
Y así trienio tras trienio, alcalde tras cabildo, gobierno municipal enseguida del anterior, uno igual o más dañino por pasivo, que la administración local y el presidente de la comuna que le antecedió.
Es mucho tiempo de ir en picada, de caída franca, sin ningún intento de hacer nada, no por parte de la autoridad.
Da tristeza el ver cómo aquí cerca, en nuestro mismo Estado, en Tampico, o bien, en el Bajío (San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, Querétaro, San Luis Potosí y Aguascalientes), así como en el centro (Puebla, Cuernavaca y Tlaxcala), lo mismo que al sur (Oaxaca, Mérida y San Cristóbal de las Casas), tienen esas maravillas de sitios llamados “Centros Históricos”, que por sí solos cada uno, son inyección pura de dinero para esas ciudades y hasta para cada entidad, pero principalmente para su gente.
Son sitios envidiables, generadores de empleos, pero también ricos, ¡abundantes! contribuyentes fiscales.
Recordamos en el primer tercio del año 2016, cómo éste, ahora su alcalde, fue y les habló bonito a los dueños de edificios en el primer cuadro a los locatarios de las aún existentes tiendas de artesanías y mercerías, a los regenteadores de bares y cantinas, a los pocos gastronómicos, les dijo que los iba a regresar a los buenos años de ese Nuevo Laredo, ese que hoy todos lloramos.
Les dijo que iba a hacer por ellos lo que ni Carlos Canturosas, ni Ramón Garza Barrios, ni Benjamín Galván Gómez, ni Daniel Peña Treviño, ni José Manuel Suárez López, ni Horacio Garza Garza (dos veces), ni Antonia Mónica García Velázquez, ni Arturo Cortez Villada.
El 24 de diciembre de 1980, se incendió a ruinas totales, el antiguo parían, el mercado, ahora llamado “Maclovio Herrera”, de ahí se vinieron muchas malas para la economía del primer cuadro de la ciudad, entre otras, devaluaciones de la moneda, hasta llegar al cáncer que hoy carcome el casco de la ciudad y a toda la municipalidad, pero que particular y extrañamente se ha enquistado de manera acendrada, en ese sitio.
La coronación de tantos males, nos vino del aire, fue el 11 de septiembre de 2001, con el ataque terrorista a las ciudades norteamericanas de Nueva York y Washington por parte de los extremistas de Al Qaeda, pues de un plumazo, por mandato presidencial norteamericano, los turistas que poblaban el primer cuadro de Nuevo Laredo, desparecieron, dejaron de cruzar.
Vino una vigilancia férrea, aunado a restricciones aduaneras y arancelarias, así como a permanentes campañas de miedo por parte del gobierno de allende el Bravo, dirigida hacia aquellos que venían a esta parte de México.
Eso acabó por desgraciar a esta zona rosa, a nuestro dorado Centro Histórico.
Los comerciantes, dueños, inquilinos, locatarios y gente que vive del primer cuadro, desde entonces se lamenta, pero tristemente diremos, que sólo eso, más nada.
Pero tienen que voltear a la segunda planta de la esquina de Héroe de Nacataz y Juárez, ahí está mucho de la culpa, ha estado siempre, desde el año 2000, porque aquel que fue el antes y ahora, el después de Nuevo Laredo, justo en el 2000, es que se corta, se tasa, se basa, se parte.
Precisamente en ese año 2000, antes era de oro, hoy es de oropel, o quizá ya ni siquiera de eso.
UNOS LADRILLOS MEADOS
Su alcalde de ustedes, en aquella primavera del 2016 (que ya van a ser cuatro años), cuando andaba buscando el voto que le llevaría a dos y luego a tres años más, es decir a un lustro completo en el poder, les prometió a la gente del primer cuadro, el rescate de ese punto.
Pero sólo colocó unos ladrillos afuera de “El Gusano” bar, en la esquina de Doctor Mier y Matamoros ¡y párenle de contar!, hoy esos tabiques apestan a orines de borracho, regados a diario con singular afán de unos cuantos, gracias a que precisamente para mal del Centro Histórico, no hay una Policía Municipal que les prohíba a los dipsómanos, cambiarle el agua a las aceitunas, en plena vía pública.
El hombre se ha burlado de todo Nuevo Laredo, pero principalmente de los multicitados comerciantes del primer cuadro.
Y si estamos equivocados, les ruego que le recuerden a este su servidor, todo lo que el Ayuntamiento ha hecho por el bien de ese sector tan importante de la ciudad.
Nada positivo, ni siquiera el carril SENTRI lo ha sido, al contrario.
Vaya usted al Centro Histórico, ¿y que verá? ¿De qué se percatará? ¿Qué olerá?, si acaso dos o tres borracheras al año (festival de motocicletas, Noche del Grito y “Guerrereando por la Guerrero”), párenle de contar.
Nada de programas, nada de descontar impuestos sobre ventas a los locatarios que padecen falta de las mismas, o de bajarles el tributo predial, nada de programas que con todo el poder gubernamental y el presupuesto de la administración pública, bien que se pueden implementar, como lo sería una fuerte y permanente promoción del Centro Histórico, acompañada de mejoras
físicas, pero notables, de verdad, como se hizo en Tampico y esas otras
ciudades.
¿Que no hay Policía Municipal, que no le ha sido autorizada por el gobierno federal? Entonces dótenle de una vigilancia efectiva, de proximidad, veladores desarmados, gente preparada, seguridad férrea, en serio, alguien que inspire confianza al ciudadano para que la gente vuelva al primer cuadro, a comprar, a divertirse, a comer, a pasear.
PARRILLADA AL SUR
Nadie quiere ir al Centro, además que lo poco que hace el gobierno, lo realice en el Monumento a Benito Juárez (sólo para darle vida a sus negocios de la Campeche y alrededores, comercios suyos o de sus prestanombres) o bien, como ayer y hoy, que la pachanga está en el Centro Cultural, con lo de la megaparrillada.
Pero para el primer cuadro de Nuevo Laredo, no haya nada. Ni mejoras en el área, todo aquello huele desagradable, a cañería, recordar que los drenajes sanitarios y pluvial, si todavía existen, datan de más de 100 años.
Podrían repararse banquetas, las que hoy están llenas de trampas, desniveles, agujeros, varillas amenazantes, tubos de estacionómetros sin aparatos contadores, cordones de acera destrozados, tornillos (donde antes estuvo un poste, un semáforo, un anuncio) que emergen del piso, listos y prestos para que los peatones se tropiecen.
Medidores de agua, electricidad y gas, que se convierten en serio peligro para las cabezas, tobillos, rodillas y caderas de los caminantes.
Y lleno de perros callejeros, que no son recogidos por el Ayuntamiento o a quien correspondan, otro problema que Municipio y Estado también se han
hecho patos, no hacen nada.
Nuevo Laredo tendrá en este 2020, la respetable cantidad de 3 mil 328 millones de pesos como presupuesto de egresos (lo acaban de aprobar por unanimidad esta misma semana), en este 2019 también fueron más de 3 mil millones de pesos los ejercidos, como igual ejercieron en 2017 y en 2018.
Son 10 mil millones de pesos, sumarán 12 mil millones dentro de 12 meses, dónde está ese grosero tesoro, ¿al Centro Histórico cuánto le tocó?
Aquellas ciudades, sus gobiernos locales hacen todo por cuanto está a su alcance para tenerlos y mantenerlos al 100 por ciento de bellos, funcionales, cuidados, protegidos, vigilados, produciéndoles dinero.
Nuevo Laredo tiene pura progenitora, aquí no se hace nada por tal espacio, bien que pudiera ser otro bastión económico para la ciudad, otro caudal con generación de riqueza pública y privada y no lo que lamentablemente es desde hace 20 años, una cosa muerta o casi.
Ese punto de Nuevo Laredo va cuesta abajo, ¿a propósito, olvidado por los gobiernos locales?
REVIVE EL OTRO LAREDO
Hoy, Laredo, Texas está reviviendo su centro histórico, con bares (allá está toda la juventud de Nuevo Laredo divirtiéndose), hay como 15 nuevos antros, sólo por una calle, la Iturbide, además se acaban de autorizar más permisos para próximos negocios del ramo (allá está nuestra gente amigo René Molano Moreno, para que sepas tú y tus colegas comerciantes).
El cabildo de allá está haciendo la tarea de revivir el primer cuadro, ya se trabaja en dos edificios más de vivienda pública del gobierno municipal, para repoblar el sitio antiguo.
Y se ha ofrecido toda serie de facilidades tributarias para que particulares hagan algo similar, o sea, crear futuras viviendas, hoteles, edificios de condominios, complejos de apartamentos, lo mismo que cafeterías, museos, restaurantes, sitios de diversión, tiendas, lo que se les ocurra para reactivar la economía del lugar.
Para generar empleos y a la vez, teniendo habitantes ahí mismo, que se conviertan en clientes, en consumidores habituales, de respaldo, además de los visitantes a los que atenderán ya como empleados ellos los que residan ahí en el centro histórico de Laredo, Texas.
Eso es pensar, eso es un gobierno con visos, pobre Nuevo Laredo, tan jodido de gobernantes, de servidores públicos que sólo se quieren servir ellos.


