Desviar recursos, delito grave

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Para don Daniel Cosío Villegas, la frase o lema “Sufragio Efectivo” era muy simple, significaba voto cierto, sin intervención, que era a lo que aspiraba don Francisco I. Madero, una democracia en la que el ciudadano sin presión alguna expresara su real sentimiento, y por lo anterior resulta relevante el que en la Cámara de Diputados se haya aprobado como delito que amerita prisión preventiva oficiosa, el utilizar los programas sociales para fines electorales.

Una disposición que será aplicable lo mismo en elecciones federales que locales, por ser incluida en el Artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y por ende, bajo esa regla o advertencia -según se le quiera ver-, se desarrollarán los comicios del próximo 2 de junio en los que se renovará el cuerpo legislativo de Tamaulipas.

Ahora bien, no son figuraciones personales que es práctica recurrente el utilizar programas sociales o recursos públicos para obtener votos, nomás que ahora, quien lo haga y sea sorprendido, le espera una estancia en el reclusorio o “penacho” mínimo hasta el período de posadas mientras le dictan sentencia.

Pero como es mucho lo que va de por medio y sobre todo cuando son elecciones para gobernador o presidente municipal, con todo y la advertencia de cárcel no faltará quién se exponga, por lo cual considero pertinente que también deberá considerarse como causal de nulidad de la elección el uso de programas sociales o recursos públicos, aún y cuando no pueda acreditarse cuántos votos se obtuvieron mediante ese “recurso”.

Entretanto, ya se dio otro paso más para que las elecciones se desarrollen en igualdad de condiciones, gracias a la iniciativa de los diputados morenistas que fue respaldada por una parte de los legisladores panistas y priístas y así se obtuvo la mayoría calificada, que requiere toda reforma o adición constitucional
Que tengan un buen rompesemana todos y yo de nuevo paso, ayer acudí a una cita en el Centro de Salud, en donde con plática agradable y con un par de tragos de San Carlos muy respetón por cierto, coadyuvaron a la digestión de un tentempié de machitos seguido de un plato con cabrito en salsa que estaba de puro rechupete, la verdad que con momentos así, no se puede dejar de expresar: que Dios existe.

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