¡Otro fenómeno de la cuarentena! Resulta que muchas mujeres mexicanas están sintiendo un “enamoramiento platónico” por el sub-secretario de salud, el Doctor Hugo López-Gatell. Las llaman las “Gatellovers”. Bueno, es cierto que Hugo López-Gatell está en esa edad interesante del hombre maduro-joven, delgado y relativamente bien parecido.
Hay que reconocer que el aura heroica de su posición actual lo hace verse más atractivo de lo que se vería bajo situaciones normales. Tiene una voz clara, pausada (pero sin los largos intermedios silenciosos que hace AMLO entre el sujeto y el predicado de cada una de sus oraciones como si se le estuviera yendo el avión).
López- Gatell luce como un hombre fino, educado, elegante y sobre todo responsable. No cabe duda de que a simple vista, el ahora heroico doctor posee muchas de las cualidades que las mujeres admiran en los hombres… sin contar otros pequeños detalles a favor que a las mujeres les hacen efecto afrodisíaco: es exitoso, seguramente tiene una buena posición social y holgura económica y además, hoy por hoy tiene poder de hombre Alfa, al estar llevando con seguridad y aplomo, las riendas y la responsabilidad de las acciones frente a esta crisis sanitaria.
¡El hombre ideal! Así que no es extraño que el sub-secretario, a quien antes pocas conocían, hoy les arranque a muchas mujeres más de un suspiro frente al televisor.
Pero ¿Por qué las mujeres suelen sentir debilidad por los doctores, y en este caso en particular, por Hugo López-Gatell? Bueno pues, en primer lugar porque “Con cerebrito te ves más bonito”. La seriedad e inteligencia del doctor lo hacen más atractivo y hasta irresistible para muchas mujeres. Las credenciales académicas y el impresionante currículum del sub-secretario significan que el joven médico no puede ser menos que una eminencia.
Entra en juego también el hecho de que actualmente es una importante figura de autoridad, se percibe como un hombre disciplinado y confiable, paciente y bondadoso a la hora de explicar al nivel de nosotros “simples mortales”, toda esa sapiencia, es pulcro y profesional, pero transluce esa mirada de auténtica preocupación que lo proyecta como un hombre sensible.
Como ya comenté, los doctores, como es el caso de López-Gatell son por una parte hombres Alfa, con poder, autoridad, liderazgo y sensatez, pero por otra parte son sensibles, pacientes, se les ve comprometidos en la tarea de asegurar nuestro bienestar y seguridad ante el peligro…Todo lo anterior se suma como los elementos que constituyen la fantasía ideal cuando una mujer imagina al “hombre de sus sueños”.
Ni que decir que ante las actuales circunstancias, Hugo López Gatell es casi un héroe, un “rescatador” o una especie de “príncipe valiente”. Lo imaginan llevando sobre sus hombros una responsabilidad monumental con la que día a día cumple a cabalidad y sin rendirse. A veces se le ve cansado, quizás privado de sueño, trabajando sin tregua para salvarnos.
“¡Vive con él!” dirán quienes le conocen mejor, como sería el caso de su joven esposa Arantxa Colchero; ya que como cualquier otro ser humano, el doctor debe tener sus virtudes y sus defectos. ¡Pero a quién le importa eso! Por lo pronto el Doctor Hugo se ha convertido en el ideal, en el “crush”, en el galán de la mañanera, en la fantasía y en el amor platónico de muchas (y quizás hasta de muchos) ahora que nos sentimos vulnerables, en peligro, inseguras, asustadas y encerradas en nuestras respectivas torres de marfil. El ilusorio romance pasará como el suspiro una vez superada la crisis…pero mientras tanto y para muchas…”el amor tiene cara de Gatell”.


