El Papa recomienda soñar

Últimas Noticias

De toda la cauda de mensajes, expresiones y vivencias que dejó a su paso por Cuba y Estados Unidos, el Papa dio a los jóvenes de la Isla un consejo que es para todos en el mundo entero y que vale la pena repetir por la savia que destilan sus palabras: soñar.

Es imposible hacer a un lado lo que habló sobre la familia y sobre la protección al medio ambiente. Se conjuntaría un libro con sus alocuciones de casi una semana que no se olvida, aunque pasen los días. Pero hoy deseo enfatizar la fuerza de su recomendación a los jóvenes durante su encuentro con ellos en Cuba.

“Un escritor latinoamericano, decía que las personas tenemos dos ojos: uno de carne y otro de vidrio. Con el ojo de carne vemos lo que miramos. Con el ojo de vidrio vemos lo que soñamos. Está lindo ¿eh?

“En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad de soñar y un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo. Está encerrado en sí mismo. Cada uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder. Pero suéñalas, deséalas, busca horizontes, ábrete, ábrete a cosas grandes. No sé si en Cuba se usa la palabra, pero los argentinos decimos: no te arrugues, ¿eh? ábrete y sueña, sueña que el mundo contigo puede ser distinto. Sueña que si tú pones lo mejor de ti, vas a ayudar a que ese mundo sea distinto.

“No se olviden. Sueñen. Por ahí se les va la mano y sueñan demasiado y la vida les corta el camino; no importa, sueñen y cuenten sus sueños. Cuenten, hablen de las cosas grandes que desean, porque cuanto más grande es la capacidad de soñar y la vida te deja a mitad de camino, más camino has recorrido. Así que primero soñar”.

Cuba fue la inspiración para Francisco al ver los rostros de los chicos que tanto han sufrido las consecuencias del bloqueo económico por parte de Estados Unidos. Y porque se puso en sus zapatos, les hizo saber lo que vale soñar. Pero no para evadir su realidad, sino como una catarsis personal en los momentos difíciles y como un paso para la construcción de una realidad mucho mejor, que tanto se merecen.

Soñar, en sentido literal es concebir imágenes al caer en los brazos de morfeo que representan el retrato de algo vivido o que se desea vivir. Pero en sentido figurado es la aspiración o anhelo de concretar en la realidad un plan preconcebido, sin importar los obstáculos y resistencias, pues los sueños son el fermento de las grandes realizaciones cuando se saben aterrizar o por lo menos son el ideal que emociona y aviva la esperanza aunque no se cumplan.

“Está soñado”, decimos de algo que eleva el espíritu en su ruta aspiracional. “Fue como un sueño”, afirmamos de aquello que se cumple sin siquiera esperarlo. “Ocurrió como lo soñé” comentamos cuando terminamos por aceptar que un proyecto o conquista recibió el impulso del subconsciente al concebirlo como posible.

Por eso las palabras del Papa Francisco a los jóvenes tienen mucha razón de ser lanzadas al aire porque ellos están viviendo la etapa en que se necesita soñar para trascender. Pero soñar conn sentido y no como si se tratara de un truco para la conquista fácil de lo que deseamos. No. Soñar no es llenarnos de ilusiones pasajeras. No. No va por ahí la trascendencia de soñar. De ninguna manera.

Soñar es llenar de propósitos de gran altura nuestro interior y enlazarlo al esfuerzo de la lucha diaria, sin desanimarse ante los descalabros. Es planear con los pies en la tierra pero con la mente en el ideal concebido como algo posible para recorrer el camino de una vocación descubierta a tiempo.

Ojalá los jóvenes entiendan lo que Francisco les quiso decir y enrumben su vida por la plataforma de sus sueños que equivale decir de sus ideales y de sus nobles aspiraciones.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -