“Un día sin reír es un día perdido”, decía Charles Chaplin.
Esta frase del humorista inglés hace honor a lo que practican hoy los médicos de nariz roja en hospitales y asilos de Nuevo León.
Se trata de los integrantes de Risaterapia, una asociación civil fundada por el payaso Andrés Aguilar, donde la risa se utiliza como medicina, práctica que también inspiró al médico estadounidense Hunter Patch Adams.
Los voluntarios de Risaterapia, 2 mil 500 a nivel nacional, de diferentes profesiones, están en lugares vulnerables y su única razón es tratar, con una sonrisa, de aminorar el dolor, la tristeza y el cansancio de niños y adultos.
Esta obra de misericordia tiene un gran impacto no sólo en los que enfrentan el momento difícil, sino también en su familia, ya que también la empodera.
Adriana Gómez, una madre de familia, vivió de cerca esta experiencia cuando tenía a su hijo hospitalizado.
Me contó que cuando los médicos de la risa llegaron al cuarto del hospital, el ánimo de su hijo tuvo un cambio rotundo.
Las bromas, las canciones, los abrazos, el acompañamiento y el diálogo hicieron que el hijo de Adriana pasara sus últimos días con una gran sonrisa y en paz.
Años después, Adriana decidió unirse a los médicos de nariz roja para transmitir esa misma alegría que vio en su hijo a los pequeños en los hospitales y a las personas de la tercera edad en los asilos.
Es una buena noticia que estos voluntarios regalen hoy su tiempo y transformen por un momento las emociones de tantas personas en condiciones dolorosas.
La risa es una medicina, sonriamos más, independientemente de nuestra circunstancia, transformemos el miedo en fortaleza, como lo propone Patch Adams.
Escucha los testimonios de los médicos de la risa:


