Todavía no empieza esto pero, ya vimos que al interior de sus respectivos partidos, Enrique Rivas Cuellar y Héctor Canales González no pintan, ambos se vieron grises, sin chiste, en sus respectivos registros partidistas.
Enrique Rivas no es Carlos Canturosas, pensar que aquél va a ganar por lo hecho por éste en su trienio es una grave presunción y sobre todo, el tirarse a la hamaca, confiando en las siglas del PAN y en los colore azul y blanco.
De Héctor Canales el sábado pasado en un registro, su discurso fue hueco (como si estuviera hablando adentro de un bote de chiles jalapeños La Costeña), sin sentido, sin emoción, sin realce, insulso, plano, monótono, mecanizado ¡es más!, para ser precisos, repetiremos lo que decimos la raza de estos lares; “No trae nada este bato”.
En el evento priísta del sábado anterior a la gente se le captó distraída, sin interés (a lo mejor porque se les pasaba la despedida de Cuauhtémoc Blanco o el clásico Rayados-Tigres), los presentes se veían más a fuerza que de ganas.
De Rivas Cuellar, para nadie es un secreto su bien ganada fama de ser un “Cáeme Bien”, al bato le corre sangre de chiche.
TIENEN UN MES, PERO…
Tendrán un mes para las reuniones internas, ahora con esta especie de veda electoral, tiempo suficiente para preparar sus respectivas campañas, intentando, primero convencer a sus correligionarios, para luego hacer lo propio con el electorado en general, a partir de abril.
Pero desde ya, les aseguramos que si uno y otro no traen discurso, si no cuentan con un mensaje real y nuevo, una atrayente oferta, con interesantes propuestas, presentar proyectos creíbles, no va a pasar nada con ellos, con ninguno de los dos.
Y sobre todo, sí atesoran algo de buenos planes en sus portafolios, deben de tener la chispa y la gracia para poder vendérselos a la ciudadanía, pero a como les hemos visto hablar, moverse, expresarse y actuar, los dos están bien fritos.
EL INDEPENDIENTE
Una vez más va la siguiente observación; Nuevo Laredo por primera vez tendrá candidatos independientes, el elector tendrá figuras nuevas a quienes voltear a ver, el votante ya no estará limitado, ni se sentirá forzado a elegir una de dos sopas.
Dada la calidad de los competidores que han pasado por las boletas, ¿quiénes de nosotros en anteriores elecciones no nos hemos visto tentados a cambiar, justo con el crayón en una mano y la boleta electoral en la otra, exactamente en la privacidad de la mampara de su casilla de sufragar, titubeantes por nuestro marcado desinterés ante lo que tenemos a la vista?
Ahora no, el nuevolaredense -y como ocurrirá en muchos municipios de Tamaulipas-, el elector, ya no se la tendrá que jugar a “¿águila o sol?” o “¿cara o cruz?”. Ya podemos pensarla mejor, pues habrá otros actores, como es el caso de Nuevo Laredo, donde la alternativa es votar por un verdadero candidato ciudadano, ya la gente tiene opciones y sobre todo las empieza a contemplar.
Y más aún, el ciudadano, conforme avanza esto, se va empapando más en política local, va identificando a ése que es igual a él, alguien real, surgido de la sociedad civil, uno que no está, ni ha estado marcado por siglas y colores.
Y es que no todos los candidatos independientes lo son.
Sí hombre, déjenos explicar lo anterior; queremos decir que no más de uno de los que supuestamente van sin siglas o colores, no tienen atrás a un partido o a un grupo de poder, patrocinándolo, poniéndolo de parapeto, impulsándolo con fines aviesos.
Hay “independientes” que no lo son, no en esta primera vez en Nuevo Laredo, ¡Aguas con ellos!
Esta elección del 5 de junio será cosa solamente de tres, así lo decimos, porque lo sentimos, sólo entre uno de los candidatos ciudadanos y los dos grises Rivas y Canales.


