Me siento hastiado por la flojera del largo fín de semana que tal vez sea consecuencia de formar parte de los que no celebraron con mexicana alegría las fiestas patrias, algo que dicho sea de paso no fue por falta de ganas. El domingo mí cónyuge y yo fuimos a darnos una vuelta por la plaza Hidalgo para integrarnos al borchinche, pero no hubo forma de llegar, había que estacionarse cinco o seis cuadras antes y a como están por Reynosa las circunstancias no era sensato hacer tal cosa.
Al día siguiente me enteré que hubo mucha algarabía y armonía por la plaza, hechos que complacen porque demuestran que el reynosense sabe ser felíz sin molestar a terceros. Lo del fervor patrio que es una tradición aquí y en todo México no fue sorpresa, como tampoco lo fue que la autoridad municipal crea y pretenda hacer creer que el festejo de la noche del 15 de septiembre fue como un refrendo a su gobierno, algo que es un recurrente craso error no solamente de los alcaldes de Reynosa sino de los otros municipios de la república.
El Grito de Independencia, todos lo sabemos es una celebración para recordar a quienes se rebelaron obviamente a un mal gobierno, de lo anterior se infiere que no es para festejar a la autoridad del presente, para esos mitotes tienen su evento partícular como son los informes de actividades ya bien del presidente, como del gobernador o del alcalde. Entonces al no haber ninguna relación entre lo que hace un gobernante de la actualidad con lo que hicieron los Padres de la Patria, es un desaguiso pretender hacer creer que la fiesta más popular de México es como un refrendo.
En síntesis, ni la celebración ni el número de asistencia miden la popularidad de un gobernante, no al menos en la de la noche del 15 de septiembre. Una cosa es que al presidente AMLO le hayan elogiado la austeridad de la ceremonia y el sentimiento que despertó con sus vivas, y otra que ya tiene a todos comiendo de su mano como si fueran pichones placeros.
Como también el que aquí hayan asistido según cálculos oficiales 17 o 20 mil personas a la plaza Hidalgo, no todos fueron para expresar su respaldo a la alcaldesa Maki Ortíz, ya que miles fueron por la tradición y no tengo idea de cuántos para escuchar a un grupo musical muy de moda. Sin embargo, se agradece el gesto de la alcaldesa de obsequiar una celebración de mucho ambiente y colorido, que en los actuales tiempos vaya que si son necesarias para fomentar la concordia como le llamaba Aristóteles a la amistad ciudadana.


