No recuerdo que a dos años de la salida del gobernador de Nuevo León (2027), se percibiera tanta efervescencia preelectoral con personajes que se disputarán hasta el último round la candidatura de sus partidos o alianzas, y otros que ya tienen el brazo levantado.
Por el lado de la coalición PRI-PAN ya está decidida con la segura candidatura del presidente municipal de Monterrey, Adrián de la Garza. No hay, ni le pondrán enfrente, a nadie que le haga sombra, al menos que haya una ruptura entre panistas y priístas.
Pero recuerdo bien las palabras de un ilustre militante del PRI, actual funcionario municipal, quien en una comida en el restaurante del Museo MARCO me dijo: “A nivel federal la alianza con el PAN se puede romper, pero en Nuevo León hay alguien que nos une”.
Y tampoco hay que ser muy adivino, ni tener un doctorado en la Universidad de Washington en ese tema, para señalar a Samuel García como el factor de unidad, pero en su contra, entre los dos partidos políticos.
Hay que recordar que en 2015 el PRI tenía hasta seis gallos que levantaron la mano, entre ellos la que se ganó la rifa del tigre: Ivonne Álvarez, además del entonces secretario de Economía del sexenio peñista, Ildefonso Guajardo.
En MORENA y partidos rémoras como el PT y el Verde, la mano ya la levantó Andrés Mijes, edil de Escobedo, quien tiene más empatía con las fuerzas vivas de ese organismo político. Y en la otra esquina está el senador Waldo Fernández, más identificado con la clase pudiente.
Es la escasa probabilidad que la candidata sea mujer, sume usted a la senadora Judith Díaz; a la funcionaria federal y ex alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores, aunque algunos no descartarían a Tatiana Clouthier.
Y por Movimiento Ciudadano el agua está muy turbia: hay quien dice que Samuel García quiere buscar la revancha -pero ahora por la gubernatura-, a su esposa Mariana. Y como segunda opción femenina a Martha Herrera.
En caso de que fuera hombre quien tiene todas las simpatías y la bendición de Samuel es Miguel Flores, secretario general de gobierno. Sin embargo es prematuro, porque el desgaste de su puesto es superior a otros del gabinete.
Tampoco descarten al senador Luis Donald Colosio, al cual todavía le alcanzaría, quizá por última vez, el poderoso apellido para llegar a ganar unos comicios después del descalabro de 2024.
¿Y los alcaldes naranjas que tienen estructura, de la cual los demás carecen? Alguno de ellos sería el Plan B de Samuel.


