La suave, la suave

Últimas Noticias

“Una deuda pública manejable, su refinanciamiento dentro de un año se podrá renegociar sin apuros; lo contraído como deuda pública, es apenas arribita de los 13 mil millones de pesos; el déficit para cerrar el año, es de mil millones pesos, dinero que debió haber estado en las arca, pero parece que no está y eso va a generar alguna presión”.

Carlos Alberto García González, presidente del Congreso de Tamaulipas para los siguiente tres años (si es que en el interin no le dan otro hueso mejor), vino este pasado fin de semana a Nuevo Laredo, sólo para dejarnos casi sentir, la suavidad de las palabras de este nuevo gobierno estatal, hacia el anterior.

Ya cambió el grave: “se hará cumplir la ley”. Parece que quedó atrás la amenaza velada de que: “no es cacería de brujas”.

Igual se difuminó el mazazo de: “sin rencor, ni odios”; olvídense de la flecha derecha al decir: “actuaremos con firmeza”.

Ya nada quedó de aquella hosquedad: “tampoco seremos un gobierno que siga permitiendo la impunidad”.

Ahora el lenguaje es de una sedosidad embriagadora, de una levedad enloquecedora: “una deuda arribita de…”, “manejable”, “debía haber mil millones”, “generará alguna presión”.

Esperamos sólo sea simulación, estrategia, una táctica inteligente, de parte de este nuevo gobierno estatal, con respecto a su antecesor; el del ratero, nefasto, corrupto e impune Egidio Torre Cantú y toda la mala gente de su sexenio.

CARLITOS EL SUAVECITO

Carlos García González es un matamorense diputado plurinominal, o sea, ni usted, ni un servidor, ni nadie en el Estado, votó por él, pero eso importa poco, pues el tipito éste, está enquistado hoy en los cuernos de la luna azul tamaulipeca, es prácticamente el Ramiro Ramos Salinas de la nueva administración estatal.

Ambos fronterizos, ambos “pluris” y ambos con la mano del respectivo Gobernador, bien metida por detrás de cada uno de ellos, debajo de sus respectivos faldones, como viles muñecos de teatro guiñol o monos de ventrílocuo.

SORPRÉNDANOS SEÑORES

Y nos admiramos que en Veracruz hayan dejado huir a Javier Duarte, y en Sonora a Guillermo Padrés, que en Coahuila no hagan nada contra Humberto Moreira y en Chihuahua todo el confort para César Duarte, como a Roberto Borja en Quintana Roo.

¿Y acá, aquí mismo, que con Egidio Torre, ya ni nos referimos a Eugenio o a Tomás, sólo al inmediato anterior?

Queremos creer que el gobierno estatal en Tamaulipas, sólo ha cambiado la estrategia, darle “suavena” al perseguido, para que se deje cazar.

Ojalá, porque si no, entonces en Tamaulipas ya valimos… cacahuate.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -