Pos ora que llegó el chiflón quesque de 32 grados cetntígrados bajó a 14, no faltó aquí en Reynosaville que sacó sus mejores prendas.
Hubo quienes se pusieron su pijama de Bob Esponja pa’ ir a comprar los chescos al Oxxo, quialcabo naiden me conoce. Y cuando les dicen ¿no te chiveas que la gente te vea así? Ponen la cara de “What?, I don´t speak spanish”. Osea se hacen los que no entienden.
Y de verdá’ en mi último viaje a Houston vi a sombrerudos con botas y pijamas, como si fuera muy nice andar haciendo el ridículo por vestirse así.
Si andas en peserita, sabrás que esta semana andábamos con un calorón de la fregada, todos remojados de sudor, pero ahora hasta miedo les dio bañarse,
quesque no se vayan a resfriar y les dé una pulmonía y se mueran como el tío Chon. El pobre por andar en el rancho medio encuerado, no supo del Frente Frío número 4 y le dio el patatús.
Ya la Rosa María anda corre y corre para comprar las cosas para el pozole, como ella lo hace, de pollo y de puerco, rojo o verde, siempre con la mejor carne de Smart, con los mejores ingredientes y especias de HEB y si no de Soriana. Porque a veces vas al mercado y te da cosita ver los costales destapados con las palomas volando por todos lados y dicen, pero dicen que a veces manchan los pisos.
Esto del frente Frío es como cuando de repente llega el sobrino Mario que nunca avisa cuando llega te cae como el Frente Frío, porque quiere que lo lleve a McAllen, y de paso a comer una Whataburguer con sus potatoes fries y “muncha” catsup.
Así la raza en pijamas, los que tienen mucho jale son los choferes de las camionetas gaseras, que se dan el lujo de no responder a las llamadas de los cuates, porque como saben aquí en la frontera el gas es de tanque, aunque se ve que ya están escarbando las calles del centro para poner el gas natural.
Aquí también quieren tener las mejores calles de la border. O “empiensan” que les darán un premio a su esfuerzo, aunque llevan más de medio año de desmother, quesque las quieren dejar como si estuvieras ansina mesmo como en McAllen.
Ya te imaginarás el borlote que se hace pa’ ir al Mercado Guadalupano a comprar nopales y chirimoyas, tan güenas pal el azúcar y la circulación.
Porque no puedes hacer nada en este pueblo donde no hay tránsitos en las calles, no hay quien te dé una manita pa´ moverte rápido, a veces es mejor trasladarte a pura pata, porque de todas maneras los carros se atoran entre tanto tráfico.
‘Ora resulta que Reynosaville tiene graves problemas como en la Ciudad de México o la Sultana del Norte, donde de verda’ pasas horas y horas en el auto, con tal de avanzar unas cuadras, y que este es el tema del día hablar de congestionamientos, aunque aquí no hay marchas de la raza que protesta, pero sí hubo una la semana pasada, ya le andaba a nuestra Maki Ortiz, la alcaldesa, por su ocurrencia de querer ponerle taxas a los elotes y a los tacos, quesque pa’ que porque no pagan impuestos.
Aquí la raza la malintepretó y se le fue al cuello como el Santo desde la tercera cuerda, porque pensaban que los usuarios, o sea nosotros los tragones ibamos a pagar más por los granielotes que ya los sirven ahora en su bolsita de Tostitos.
Y la raza luego luego dijo “nooooo, a mis elotes noooooo”… porque aquí hasta hay una industria y ya te los venden hasta horneados, te los ofrecen blancos o amarillos, con mayonesa, cacahuate picado, mayonesa con chipotle, hasta cheetos y cacahuates japoneses.
No son los populares esquites, de Oaxaca, que les ponen epazote con su saborcito a mantequilla, una delicia culinaria.
Pero acá lo cierto es que pasas por la calle Colón donde hay chorro de raza deshojando las masorcas y cortando bien higiénicamente, desgranando con cuchillos los elotes. De seguro que lavan muy bien este cereal, le ponen antibacterial como lo hace la Rosa María con sus productos de Ecolosía.
Ahí los dejo sean felices y sigan comiendo elotes, son una super food y si no me creen búsquelo en Google o pregúntele a Siri. Ahora que está de moda estar sano, es mejor comerse un vasito de elote que empacarse una bolsa familiar de Cheetos. Pero síganle comiendo…


