(The Willoughbys, 2020)
Estos chicos se encuentran tan desesperados por la falta de amor, que urden un meticuloso plan para deshacerse de sus padres. Suponen que, sin ellos, su vida mejorará.
Los hermanos Willoughby tienen suficientes motivos para sentirse desdichados, pues sus padres son una pareja monstruosamente egoísta.
En esta historia animada presentada por Netflix, con un sabor agridulce, se tocan con risa temas que son escabrosos, como el de los progenitores que se desviven por prodigarse amor, pero únicamente entre ellos, sin atender a los hijos que han traído a este mundo, ignorando que también deben darles su cuota de cariño. Es descorazonador ver el drama de estos cuatro chicos inteligentes y sensibles que deben recurrir a ayuda externa de desconocidos para obtener atención y afecto. El asunto se agrava cuando les dejan en la puerta de la casa un invitado inesperado.
La historia, basada en el libro de Lois Lowry, y animada por la canadiense Bron Studios, es como una colección de viñetas, con una singular técnica de animación que derrocha mucho humor inglés. Por momentos, la narración se hace lenta, aunque consigue mantenerse dinámica la mayor parte del tiempo.
Bien vale la pena esperar para ver en qué resulta el plan de estos muchachos que se ven obligados a comportarse con inocencia cruel para mandar lejos a sus padres y exponerlos, incluso, a peligros de muerte, porque definitivamente no quieren verlos más dentro de la enorme casa que los asfixia por la falta de calor familiar.
Sin embargo, comprenden a tiempo que la familia debe permanecer unida. Aunque el esfuerzo para volver a estar todos juntos implica frustración, por unos padres de cabeza dura.
Los Hermanos Willoughby tiene un look de Los Trolls y una compaginación de personajes familiares muy aproximada a Sombras Tenebrosas, de Tim Burton.
Es divertida y mueve a la reflexión sobre el cariño que debe circular entre padres e hijos.
Netflix.
(PG. Orientación de los padres)
@LucianoCamposG


