Mis abuelos siguen vivos, aún con todos sus padecimientos, el cansancio que les dejan de las vueltas al hospital, los chequeos, los internamientos, la toma de medicamentos, el cuidado del uno del otro, su dolor físico y el mental al saber que por su edad pueden dejar en cualquier momento este mundo.
La última vez que vi a mi abuela fue en una fotografía, en la estaba feliz a un lado de mi abuelo, mis tíos y primos. Mi abuelo como siempre, aventurero, hasta subido a una escalera para bajar frutos, que no se distinguían bien en la imagen.
Con el paso de los años te das cuenta, que se disfrutan las cosas sencillas, como la compañía de otros seres queridos, cuidar macetas, preparar alimentos, comer una fruta, estar tranquilo de hacer las cosas lo mejor que puedes y si algo me han enseñado a través de su ejemplo, es a nunca darse por vencidos.
Por el Coronavirus no me he acercado más que por llamada telefónica en la que no dejó de darme consejos, hablarme con la verdad como siempre lo ha hecho. La distancia no eliminó la calidez que logra como cuando te tiene de frente en la mesa de su cocina, recogiendo con una mano las migajas que caen de los platos.
Siempre que los visito me despido de ellos y así han pasado años. A mi abuela la beso en su frente y la miro a los ojos. Ella es quizá la persona que más me conoce y me defiende en este mundo y creo que nos pasa eso a todos los nietos.
Con esta pandemia ellos, las personas de la tercera edad han sido los mas vulnerables y hemos tenido suerte que sigan aquí aunque sea a la distancia para que no sean parte de la estadística de 100 mil mexicanos que dieron positivo hasta la fecha.
En México el 58 por ciento de las defunciones pertenecen a personas mayores de 60 años, lo que se traduce a 33 mil muertes de este grupo, del total de 56 mil 543.
Los adultos mayores que mueren por causa del Covid, han sido por problemas de salud como hipertensión y diabetes. Además que un 40 por ciento de los contagios se dan en las casas de retiro.
Cómo seremos nosotros de abuelos cuando llegue nuestro momento, sin un sistema de salud vanguardista, sin programas preventivos, sin programas sociales en los que se atiendan a las personas dependientes económicamente porque el gobierno le ha “rascado” recursos y lo ha dejado para el que viene.
Cómo sería si sobrevivimos al Coronavirus y llegamos a la tercera edad. No creo que se disfrute la tranquilidad que hoy tienen los míos. No todos tenemos las mismas posibilidades.


