Maki perdió la memoria

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Conocí a Maki Ortiz como panista en Reynosa antes que a Francisco García Cabeza de Vaca. Al menos ella, originaria de Chihuahua, siempre ha tenido tatuadas las siglas del PAN, no como su compañero en el Senado que brincó del PRI al PAN entre 1998 y 1999.

Pero a Maki le ha faltado orgullo y se ha convertido en “segundona”, porque en las elecciones de 2012 ella tuvo que ir primero en la fórmula de su partido al Senado como subsecretaria federal de Salud que era, posición negada por falta de carácter.

Al final en esa disputa de quién iba primero y aseguraba una curul en el Senado aún si perdía el PAN las elecciones en Tamaulipas, Cabeza de Vaca la pisoteó y movió todas sus influencias dentro del gabinete de Felipe Calderón Hinojosa para ir a la segura.

Maki se tragó la humillación de un funcionario menor en el gabinete federal. Al final un director de un organismo regulador de la tenencia de la tierra se impuso sobre una subsecretaria de Salud que era apoyada por la esposa del presidente, Margarita Zavala.

Cabeza de Vaca no se tocó el corazón para pisotear a una mujer. Nada de que las damas son primero. Ni el cáncer de seno que padecía Maki sensibilizaron al hoy casi seguro candidato del PAN a la gubernatura del Estado. En otros tiempos: su archienemigo.

Pero Maki tuvo la culpa por “segundona”. Apostó a seis años alejada de Reynosa de la militancia, rozándose con la crema y nata del gobierno de México, para querer asegurar la posición privilegiada en la fórmula al Senado en 2012. Pero no se concretó.

La pésima decisión del PRI de incluir en su fórmula a un desprestigiado
ex gobernador, Manuel Cavazos Lerma, puso a Maki en la Cámara Baja.

Pero vamos a regresar el tiempo al año 2000 cuando Maki y su esposo Carlos Peña se opusieron a que Cabeza de Vaca fuera el candidato del PAN a diputado federal; a alcalde en 2001 y otra vez a ese cargo en 2004.

En cada ocasión Cabeza de Vaca humilló a la pareja Maki-Carlos, movió influencias en el foxismo y luego en el calderonismo y al final los esposos cumplieron con la máxima de la política: “Hay que aprender a tragar… sapos sin hacer gestos”.

La decisión de Maki de ir por la alcaldía, otra vez “segundona” de Cabeza de Vaca, es lo mejor que pudo sucederle al PRI, porque para la militancia es una ofensa que la señora venga y haga a un lado a panistas que merecían esa posición.

Uno de ellos Humberto Prieto Herrera, ex diputado federal, que tendrá que decidirse entre hacerle reverencias a la dupla Cabeza-Maki, o romper con el PAN por orgullo, una cualidad humana que la senadora con licencia (Maki) no tiene en su vocabulario.

De nuevo Cabeza de Vaca repite la receta perdedora como en 2007, 2010 y 2014, de imponer como candidato(a) a la alcaldía a un(a) militante que garantiza una derrota anunciada.

Ah, se me olvidaba, como en 2015 cuando designó a su hermano menor Ismael que fue humillantemente derrotado como candidato a diputado federal en el Distrito II de Reynosa.

A Maki le faltó de nuevo dignidad y pasará a la historia de México como el primer senador, en este caso senadora, que competirá por una alcaldía en vez de una gubernatura, y volverá humillada y perdedora a su curul.

Cabeza de Vaca ya le vendió la idea de que él primero será gobernador y la siguiente será ella. Grave error en la política: se quieren comer el pastel antes de hornearlo.

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