Nuestro sistema educativo nacional cojea de muchas patas. Pero lo más lamentable es el mal ejemplo de los maestros que un día sí y otro también “manchan la garra” con su reprobable comportamiento y hacen que los buenos maestros sean opacados en las acciones edificantes que realizan. Como se dice coloquialmente, por unos la llevan otros.
Ahí tenemos que una maestra insulta soezmente a sus alumnos en un salón de clases de una escuela del Estado de México. Otros seudoprofesores lastiman a sus propios colegas y los humillan sometiéndolos a la fuerza para que no presenten el examen de evaluación ordenado por la Secretaría de Educación Pública, e inclusive no respetan sus derechos humanos rapándolos en la vía pública. ¿Dónde? Pues en Chiapas, no faltaba más, como si dicho Estado de la República fuera un modelo de enseñanza.
También otros vivales de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (la nefasta CNTE), de Oaxaca, se embolsan mucha lana sin trabajar. Tal es el caso del líder de la Sección 22, Rubén Núñez, que recobe mensualmente un sueldo de cien mil pesos a pesar de que jamás se para frente a grupo porque dice desvergonzadamente que él cobra por su actividad política, no por dar clases.
Claro que sus seguidores están en las mismas porque Oaxaca tiene un gobernador que “nada de muertito” ante los problemas que afronta esa entidad. Se llama Gabino Cué y parece que está pintado cuando se trata de frenar tanto desmán de estos porros que le han hallado también el lado flaco al Secretario de Educación Pública Federal, Emilio Chuayuffet, y al mismísimo Presidente de México Enrique Peña Nieto.
En fin, no hay autoridad que no sucumba ante el chantaje y la manipulación descarada de estos pendencieros oportunistas que se adornan con el traje muy digno de maestros y no son más que unos alborotadores profesionales que se carcajean del orden establecido y el estado de derecho, sumando dinero y más dinero a sus cuentas bancarias porque no hay quien les ponga un alto a su vandalismo en Oaxaca y en la ciudad de México.
De nada sirve que los diputados, senadores y organismos privados salgan a condenar a esta clase de malos mexicanos, si ellos mismos aceptan que actúan así por acuerdos políticos al referir que la misma Secretaría de Gobernación, a cargo de Miguel Ángel Osorio Chong, en su momento dará a conocer esta situación.
Sin embargo, el colmo de los colmos en Oaxaca es que los verdaderos profesores que sí cumplieron cabalmente el programa anual marcado por la SEP y sus alumnos que sí aprendieron durante el año lectivo, ahora no podrán recibir sus diplomas y documentos oficiales, mientras que sí los recibirán los grupos que perdieron meses de clases porque sus maestros abandonaron las aulas por los plantones y manifestaciones a los que eran convocados.
Es ahí donde México pierde mucho ante la opinión pública mundial no solamente por la impunidad aberrante en los más sonados casos de corrupción que se ventilan a diario en los medios masivos, sino también por la mala fama que asiste a las autoridades en la impartición de la justicia, como ocurre ahora con esos niños que claman por sus certificados escolares que los tienen bien merecidos, y en cambio se dan cuenta que se premia a los que asustan a los gobernantes con sus desplantes y retos a toda hora.
Bonita justicia que vela más por los malos maestros que por los que cumplen con su deber.

