Me amas o te mato

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En este 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, pensé en comprar un ramo de rosas y girasoles. ¿O era mejor llevar a mi vieja a comer unos taquitos de carne asada del Payaso?

Me puse medio romanticón, pero eso de que “el amor es eterno” como que ya no va, cuando empiezas con egoísmo “eres mía o de naiden”.

Con la reciente muerte de la capitalina Ingrid Escamilla, cuyas imágenes de sus huesitos por el estúpido esposo Eric Francisco Robledo, quien la destazó, causaron revuelo en las redes sociales.

Es cuando empiensas que debería de existir en México la pena de muerte, pero que se la hagan de la misma manera al hijo de su máuser. El bato machista provocó que salieran las feministas a protestar en las calles, para volver a hacer desmanes en la Capirucha y varias ciudades de México, como si con eso se calmarán las mentes enfermas y machistas.

Por eso cuando la Rosa María se indignó con la noticia y me dijo “si me alzas la mano te regreso el golpe en las narices” y luego salió su hijo con un “te lo advierto, no te la vas a acabar” y hasta su pariente “yo vengo por ti y te arrepentirás de haber golpiado a mi hermana”.

Ora sucede que soy un hombre violento, el hecho de que tenga azúcar, de repente, muy de repente me pongo gruñis, aunque me dejen abandonado como un perro en la calle, nunca sacaré un cuchillo para clavárselo a mi morra. Bastaba más.

En mi familia me enseñaron a respetar a las mujeres y verlas como lo que son, de igual a igual, no como seres inferiores que saben solo guisar rico y lavar los chones.

Es en serio, las mujeres tienen el mismo o mayor talento que los varones, sólo que vivimos en una sociedad acostumbrada al dominio de los de sexo masculino.

Pero seamos parejos, hay mujeres que también son asesinas.

Porque no es por echarles, pero para ejemplo un botón: “La Hiena de Querétaro” que mató a sus hijos, “La Descuartizadora de la colonia Roma” que era partera y mató decenas de bebés, o la “Mataviejitas” que se hacía pasar por enfermera y se echó al plato a más de 40 señoras de la tercera edad.

Y en más casos, Sara Aldrete “La Narcosatánica” que participó en 12 homicidios o el caso de las hermanas “Las Poquianchis” que mataron a 150 personas que trabajaron en su burdel.

Con las redes sociales, los casos de mujeres asesinas, que pueden ver la serie de televisión, o bien seguir casos de “I am a killer” por Netflix, por si quieren picarse un poco con confesiones de las homicidas.

Recientemente Alma Delia Cruz, esposa de Aldo Sarabia de la Banda El Recodo, confesó haberlo matado en colaboración de su lover al músico.

O que me dicen del caso que se volvió viral de Sonia Amairani, quien acuchilló a su novio Erick Omar, o también el de Erandy Gutiérrez que mató a su amiga Anel Baez de 65 puñaladas sólo por publicar unas fotos en Facebook.

Los casos siguen como el de la mujer que mató a su marido porque se le olvidó comprar el mandado o el de la otra por engañarla con un hombre.

Y le podemos seguir, pero ya basta ya de tanta bestialidad. No queremos a machos matones ni a mujeres vengativas, por el amor de Dios.

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