Medina aprendió a robar muy pronto

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La despedida de Rodrigo Medina de la Cruz como gobernador de Nuevo León -este sábado 3 de octubre- no solamente será por la puerta trasera, sino que una vez perdiendo su investidura puede convertirse en prófugo de la justicia y refugiarse en Estados Unidos.

Porque los agravios financieros que cometió contra el Estado son enormes. El más reciente un escándalo filtrado a El Norte sobre un contrato de la empresa estatal Agua y Drenaje (AyD) de Monterrey por 550 millones de pesos en favor de la compañía televisiva Multimedios.

Sin duda ese nuevo caso de putrefacción hecho público cometido en les sexenio de Medina de la Cruz fue gracias a la indiscreción del equipo de transición de su sucesor, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, a quien la sociedad de Nuevo León demanda meter a la cárcel a los Medina: gobernador, padre y hermanos.

Durante seis años Medina se entregó en cuerpo y alma a la voracidad de la empresa Multimedios cuyo propietario es Francisco Antonio González, quien heredó a dos de sus hijos no solamente el estilo de someter a los gobernantes a punta de amenazas, sino también la conducción de una compañía que puso de rodillas a un agonizante gobernador.

Este nuevo agravio de ese millonario contrato dado por AyD a una filial de Multimedios dedicada a renta de juegos mecánicos, no puede quedarse en una mera desnudada periodística.

La deuda de más de 65 mil millones de pesos de Nuevo León pudiera equipararse al dinero que se embolsaron, vía moches de entre el 15 y el 50 por ciento por parte de constructores y demás proveedores, que llegaron a los bolsillos de los Medina y otros altos funcionarios.

Me enorgullece recordar que en febrero de 2010 Hora Cero publicó la primera gran barbaridad del sexenio que apenas lleva cuatro meses: cuando una empresa favorita recibió más de 30 millones de pesos para obras a través de la Corporación para el Desarrollo Agropecuario de Nuevo León.

De una compañía denominada Regio Obras S.A. de C.V. que se constituyó ante Notario Público semanas después de iniciada la gestión medinista, la cual recibió ese contrato de 30 millones 730 mil pesos para fabricar techos captadores de agua en municipios del sur del Estado.

Y como fue el pan de cada día en esta administración: no pasó absolutamente nada. Medina de la Cruz de esa manera empezaba a pagar los favores a quienes inyectaron dinero en su campaña.

El gobernador saliente aprendió rápido a robar, un viejo vicio de la clase gobernante que lo tiene con un pie dentro de una celda, si es que “El Bronco” no aprieta el botón de la bendita justicia.

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