“Métete Teté, que te metas Teté” es parte de la letra de una de tantas maravillosas canciones de Cri-Cri, el grillito cantor. La canción viene a mi memoria porque ayer por la tarde, estaba yo haciendo alto detrás de una camioneta SUV en un semáforo, cuando de pronto observé que una niña que iba en el asiento de atrás en dicha camioneta, abrió el vidrio y sacando más de medio cuerpo del carro, se sentó en la ventana agarrándose con sus pequeñas manos del capacete del auto. El semáforo estaba a punto de cambiar a verde cuando yo decidí tocar el claxon (muy levemente) con la intención de avisarle a la joven señora que su niña estaba en serio peligro; ya que al acelerar tan pronto cambiara el semáforo, era muy probable que la niña se desbalanceara y cayera de espaldas sobre el pavimento pudiendo causarse serias lesiones si no es que peores consecuencias.
La niña volteó a verme tan pronto toqué el claxon y desde mi carro le hice una señal diciéndole “¡Métete!”. Pero la señora -que no se había dado cuenta de que la niña se le estaba saliendo por la ventana- pensó que yo era una de esas tantas personas neuróticas que tocan el claxon una fracción de segundo antes de que cambie el semáforo para apurarla a avanzar. Entonces reaccionó viéndome por el retrovisor con una mirada agresiva y alzando la cara como diciéndome: “¡¿Qué traes tú o qué?!” (o sea que ya quería bronca). Yo pensé que pues, con ese carácter, no era extraño que la niña se quisiera salir por la ventana.
Pero, pronto se dió cuenta de que su niña andaba haciendo travesuras muy peligrosas y finalmente reconoció que mi intención no era ofenderle, ni agredirle, ni apurarle, sino ayudarle a que se percatara de lo que estaba sucediendo en su asiento trasero.
El suceso me dejó pensando por un rato en varias cosas: primero, pensé que es muy lamentable que hayamos tardado tanto en asimilar la cultura del uso del cinturón de seguridad, y más aun en entender que TODOS los pasajeros deben ponérselo. Incluyendo a los que viajan en el asiento trasero. He visto miles de casos en los que se cree que solo los que van adelante deben portar el cinturón. Eso es porque las alarmas de los carros que suenan para recordar que uno se debe poner el cinturón de seguridad, solo se activan para los que viajan en los asientos delanteros y no se activan si los que viajan atrás no lo llevan puesto.
Otra cosa es que la mayoría de los autos modernos tienen seguros para niños, que evitan que se abran las puertas y las ventanas. Pero muchos padres se olvidan activar dichos mecanismos.
Pero, lo más triste es que es que la primera reaccion de la gente es una respuesta agresiva casi automática…entre el “¿Qué me ves?”, “¿Qué te traes?” y el “¿A tí qué chin…te importa?” resulta muy difícil ayudarnos los unos a los otros y la gente opta por preferir pensar: “No es mi problema” aun que estemos viendo frente a nuestros ojos una inminente tragedia.
Foto: Archivo Google para ilustrar el texto (no es la imagen de la situación narrada, aunque el texto corresponde a un hecho real)


