Ni cómo ayudarnos, manito

Últimas Noticias

“Que se hablen cosas positivas de la ciudad, que los de casa destaquemos las cosas buenas y que no repliquemos nada más las negativas, si no nunca vamos a atraer inversiones industriales foráneas”, dijo Carlos Montoya Vega, presidente del Comité para el Desarrollo Industrial de Nuevo Laredo.

Estamos de acuerdo en que el solo hablar de las cosas malas, adversas y perversas que ocurren en Nuevo Laredo, nos mantendrá en el olvido, respecto a inversiones industriales venidas de fuera (del exterior nacional y del internacional).

Entendemos la desesperación del presidente de Codein, se nota que el hombre quiere a esta ciudad, o que quiere hacer algo por ella, pero la respuesta de quien le escuche o lea sus declaraciones ante la prensa, sin duda, que es una.

“Ni cómo ayudarnos manito, sí estamos para llorar”.

Casi todo está mal en esta ciudad y eso sólo por referirnos a los temas que hacen al ramo industrial, al que él da cuenta.

Nada más para empezar, hablaremos de lo más inocente que sucede en la misma, renglones adelante, nos referiremos al tema de la inseguridad pública, esa que aniquila cualquier posible inversión y que él refiere al citar que en el exterior nos ven como “puerto peligroso”.

Diremos de entrada, que el industrial necesita mucha agua, sea residual-tratada y/o agua potable, para que su fábrica produzca.

Y Nuevo Laredo no la tiene, no se la garantiza a nadie, así de sencillo.

NI VENDRÁN

Ya hablamos de agua, materia prima, insumo infaltable, ahora refirámonos a la electricidad; tiro por viaje todos los días hay apagones, una ciudad de una temperatura de los mil diablos, con sistema eléctrico de por sí, de antaño, aunado a que es trastocado por millares de “diablitos”, “changos” y demás trampas que los fronterizos implementan para no pagar criminales tarifas que impone el gobierno.

Trampas que dañan el flujo continuo que requiere la industria.

Así que también, como el agua, en el renglón de electricidad, Nuevo Laredo está fregado, sobre todo un fluido que sea de una calidad ininterrumpida, nada volátil, ni de “sube y baja”, ni de “picos” severos, pues para un ciclo productivo en cualquier planta industrial, esos cambios, carencias o deficiencias, ni por asomo se pueden permitir.

¿Qué industrial en su sano juicio va a venir a exponerse a un lugar que no garantice ni agua, ni electricidad, está de locos, no?

Y de personal capacitado, al diablo, no tenemos más que unos cuantos ingenieros del ITNL y de la UT, pero sin ir muy lejos, bastante limitados.

Tenemos el claro ejemplo de la industria petrolera y petroquímica, con lo del extenso manto de hidrocarburos llamado “Cuenca de Burgos”, del que se sabe desde hace décadas, ¿pero qué carrera profesional en petróleo y carburantes, e hidrocarburos se ha desarrollado en la ciudad, al respecto o con esos visos?, cítenos sólo una.

Todos sabemos que lo de la cuenca no es nuevo, tiene muchos lustros, sin embargo, nadie ha hecho nada por preparar a nuestra gente joven.

Pasemos al transporte, el traslado del personal, fácil, cómodo, cercano, a tiempo, algo seguro, es vital para toda fábrica, Nuevo Laredo no tiene ni la más remota seguridad al respecto.

Si acaso, tiene sólo míseras 57 rutas y muy mal atendidas, cada una consta de dos camiones (¡tres máximo!), uno de ida, otro de vuelta, quizá uno de repuesto o por si las dudas, cada autobús demora más de una hora, quizá hora y media y hasta dos.

Hay que decir que muy buena cantidad de esas unidades datan de antes del año 1990, o sea, armatostes con 27 años de uso.

Pasemos al tema espinoso, álgido, arduo, complicado y embarazoso, el de la seguridad pública, pero sin extendernos mucho, pues no hay nada nuevo que decir, absolutamente nada que no conozcan propios y extraños.

¿Qué loco va querer venir a instalarse aquí, sobre todo para tener que desviar una buena parte de su capital (ya sabemos cómo lo tienen que invertir) en seguridad para su planta y para sus directivos, para su personal (en menor importancia para ellos) y para su inversión en general?

Entendemos a Carlos Montoya Vega, dirigente de Codein, pero no es hablando maravillas inexistentes, ni callando lo que ocurre, como los industriales de otras partes de México o del extranjero, van a venir, ellos no son tontos, tienen sus maneras de averiguar “cómo anda el abarrote” por acá, ellos saben muy bien dónde es donde les conviene afincarse para echar a volar una planta.

Pero no será Nuevo Laredo, no hoy en día, por más que Carlos Montoya no quiera que se hable de las maldades que tenemos, que este hombre las quiera esconder, barriéndolas debajo del tapete, de la alfombra llamada Nuevo Laredo.

- Anuncio -

Columnas

Vuelta a la derecha

¡Arde Nuevo León!

La banca no es eterna

- Anuncio -