Llegué a una farmacia conocida por tener una botarga bailarina afuera de sus instalaciones, esa que se ha hecho viral en redes, pues parece que quienes las usan son expertos en desplazarse sobre la banqueta para bailar cualquier género musical.
En el piso había unas líneas y cruces con cinta amarilla y negra para que supiéramos donde debíamos pararnos, ya saben, por eso de la sana distancia.
Lista para pagar estaba una mujer de unos 40 y tantos años, ella al igual que las empleadas y yo usaba un cubre bocas, y entre ella y yo había dos chicas que llamaban mucho la atención.
Tendrían cuando mucho unos 15 años, reían a carcajadas, platicaban con mucha complicidad y de vez en cuando se empujaban, se recargaban en el mostrador y se acercaban a la mujer que pagaba.
Parecía no importarles las líneas, tampoco usaban cubre bocas, no aplicaban la sana distancia y una de ellas estornudó sin cubrirse.
Algo preguntaron a una empleada y salieron unos segundos, se acercaron a un joven más grande que ellas y una ingresó nuevamente.
Otra vez se pegó a la clienta que ahora no se aguantó y con tono firme y volumen alto le dijo: “Mijita hazte para allá, por favor respeta la distancia ahí está marcado en el piso, ¿sí lo viste?”, mientras apuntaba las marcas.
A la chavita no le quedó más remedio que hacerlo, pero claro que antes volteó los ojos al cielo, cruzó los brazos y mostró un evidente desacuerdo en su rostro.
La otra niña y el muchacho veían un celular, pegados brazo a brazo.
Cuando aumenten los casos de afectados por el coronavirus y los hospitales no tengan capacidad de respuesta, decidirán darle un respirador a un joven en lugar de un adulto mayor, pues en caso de librar la enfermedad, vivirán muchos más años.
Mi mamá y mis suegros son hipertensos, además mi suegra tiene un problema en un pulmón; los tres están en cuarentena en sus casas, también cansados y fastidiados al igual que mucha gente, pero siguiendo las indicaciones de las autoridades.
¿Creen ustedes justo que esta juventud irresponsable, valemadrista, egoísta y desinteresada goce de este privilegio por encima de los mayores? No responderé, pero me imagino que para los profesionales de la salud será un trabajo difícil de realizar.
Ni mi madre ni mis suegros tienen redes sociales, se documentan a través de medios tradicionales, pero ya sabemos que estas son actualmente las pioneras en información.
Nos bombardean con información sobre medidas preventivas, cifras, casos y demás del COVID-19, ¿qué acaso los jóvenes no las leen?, ¿no les interesa? ¡ah, ya sé! Están demasiado ocupados haciendo videos para Tik Tok con las reacciones de sus padres cuando escuchan “si tu novio no te mam.. el cul…” o dándole hasta el piso con “Ella perrea sola”, ambas de Bad Bunny.
Muy injustos nuestros “futuro de México”, aunque no todos, hay jóvenes muy responsables, como el de 14 años de Ecatepec que cuidaba a su madre taxista enferma de coronavirus y que murió electrocutado en su vivienda.
A muchos les vale su vida, pero también la de nosotros, igual que la de sus abuelos y padres, o será a caso que… ¿no tienen madre?


