Réquiem por el calderonismo

Últimas Noticias

Las elecciones del pasado domingo en los estados de México y Coahuila tienen muchas lecturas, según el cristal con que se miren. Desde aquí, lo más importante fue el aniquilamiento del calderonismo, esa corriente política construida desde lo más tenebroso del ser humano, nicho de la ultraderecha.

Los ganadores de la contienda fueron los candidatos de Morena y sus aliados, la maestra Delfina Gómez Álvarez y del PRI y coaligados, Manolo Jiménez Salinas.

Pero, el triunfador indiscutible fue el proyecto de la Cuarta Transformación. La incorporación del Estado de México es de gran trascendencia estratégica para la sucesión presidencial, pues es el estado que tiene la lista nominal más grande del país; tiene el mayor número de población inscrita en el padrón electoral que cuenta con credencial para votar vigente. A nivel nacional, es de alrededor de 93 millones de personas, con poco más de 12 millones (casi el 13 por ciento) en el Edomex.

En lo económico, según Francisco Funtanet, presidente del Consejo Coordinador Empresarial Edomex: “Sin duda alguna el Estado de México cuenta con el sector empresarial más pujante del país. Tenemos un censo que señala la actividad de un número superior a las 450 mil empresas; de ellas, no menos de 40 mil son empresas de gran envergadura y muchas de ellas, de presencia transnacional”. Con las obras de la actual administración federal, ese desarrollo se acelerará.

Por ello, debieron tomarse decisiones muy audaces en respuesta al agrupamiento y concentración de los conservadores. Con una propuesta clara y precisa y con resultados palpables, las campañas de los candidatos morenistas iba viento en popa; pero, a finales del mes de febrero, el Partido Nueva Alianza de la “maestra” Elba Esther Gordillo echó su cuarto de espadas y puso todo su aparato al servicio de la alianza PRI, PAN, PRD, lo que no es poco decir.

Con el PRI, Elba Esther se apoderó del sistema electoral nacional y, siendo secretaria general del tricolor, además de diputada y coordinadora de los diputados del PRI y delegada en el Distrito Federal, creó su propio partido para acceder a parcelas más grandes de poder y, eventualmente, situarse en la antesala de la Presidencia de la República.
Luego de haber operado a ojos vistas, según fue balconeada por la televisión en un diálogo con el entonces gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, el fraude electoral del 2006, recibió de Calderón como premio: absoluta impunidad, la dirección del ISSSTE (que saqueó totalmente), la subsecretaría de Educación Básica (el organismo público con mayor presupuesto y personal), la Lotería Nacional, además de senadurías y diputaciones.

La Gordillo, oriunda de Chiapas y avecindada en Nezahualcóyotl, Estado de México, es una operadora política de gran calado; supera con amplio margen a los líderes y estrategas de los partidos coaligados juntos, lo que obligó a hacer una jugada política de mucha altura que empezó con la ruptura de las alianzas Morena-PVEM-PT en Coahuila. Se dio un fly de sacrificio para ganar el juego.

Con la gubernatura del Edomex, Morena suma 22; del resto de los estados, 5 son gobernados por el PAN, el PRI se quedará con 2, mismo número que tiene Movimiento Ciudadano y uno del Verde Ecologista.

Un resumen apretado diría que ganó Morena al consolidarse como la mayor fuerza política de América Latina, acabar con el proyecto calderonista que incluye toda la gama de los ultras, y liquidar lo que quedaba del gran imperio que tuvo la Gordillo cuando el mar se le hacía chiquito para hacer un buche. En igual sentido, habría que decir que ganaron México y los mexicanos.

Ya concluidas las elecciones, la Cuarta Transformación avanzará en la gran encomienda de desfacer los entuertos que agobian al país y a los paisanos.

Artículo anterior
Artículo siguiente
- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -