Respeto al de más abajo

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Recoger basura en las casas puede parecer un trabajo bastante desagradable, no solo por los olores de las bolsas que se recolectan, también por los vidrios rotos que al contacto, cortan las manos y los piernas.

Además de los desprecios que manipulan a diario, el trabajo en si es pesado, pues se recorren cerca de cinco horas continuas bajo las condiciones meteorológicas extremas que caracterizan nuestra zona, también tienen que soportar el estigma mayormente negativo que generan en las personas con las que se tiene contacto por el mismo oficio.

Muchos no saben, pero una persona que recoge basura puede ganar más o igual que un profesionista, porque existen los sueldos bases de alrededor de seis mil pesos por semana, más lo que se puede hacer en las rutas, como lograr recuperar objetos que son desechados por sus dueños y también las propinas.

Gracias a un recorrido en un Didi, tuve la oportunidad de conocer las anécdotas de una persona que laboró por tres años en una empresa que se dedica a la recolección de basura, en una de las rutas más peleadas en Nuevo León, que es al sur del estado y según por ese motivo, también tuvieron que prescindir de él, debido a que un compañero “le puso el dedo”, para ocupar su lugar.

“Fui corrupto y por eso me corrieron. Esa vez que me corrieron cobré por llevarme escombro que estaba prohibido”, mencionó, Walter, el ahora conductor de taxi, a quien echaron de la empresa junto con todos los tripulantes de la unidad en la que laboraba.

El chofer del camión en el que trabajaban a diario lloró al de recursos humanos para que no lo desocuparan de la empresa privada e intentó negociar de no tener sueldo, pero que lo dejaran recoger desperdicios en la ruta, puesto que estos le ayudaban a darle una buena vida a su familia y eran mejor que el sueldo, pero no había vuelta atrás, y ni sus diez años de servicio lo salvaron.

La colonia “Las misiones”, estaba en su ruta diaria, que es donde cuenta que al principio le dijeron que salía pura celebridad de la televisión local, cosa que al principio no podía creer.

Le contaron que saldría Rodrigo Medina, Jaime Rodriguez Calderón, María Julia LaFuente, Héctor Benavides, la conductora Vivian, entre otros a tirar su basura, quienes los trataban tan bien que hasta los invitaban a comer.

“No son como se ven en la tele, son bien buena onda. El Bronco salió a decirnos que le cuidáramos su casa. Conocí a Medina. María Julia salía a saludarnos y nos daba buena propina”.

Walter, decía que en esa zona las personas eran muy amables con ellos, muy diferente a lo sucedían otras zonas con menos poder adquisitivo donde les llegaron a poner hasta apodos y menospreciarlos.

“Esa gente se portaba muy bien, muy diferente a cuando volvía a mi casa que está por otra zona, donde en la tienda donde iba a surtir mi despensa, me llegaron a decir Hombres G, por hediondos y también hacían malas caras”.

Le comenté que todas las personas que había nombrado de la colonia Las Misiones, eran gente que venía de abajo, que no nacieron en cunas de oro y que lograron sobresalir por su trabajo y le pregunté: ¿Por qué crees que están en donde están?, me contestó que por su humildad.

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