Llegamos al 2019, año electoral.
El congreso pudiera dejar de ser mayoría a favor del panismo. Francisco anda en campaña, sonríe por todo y hace más giras, anunció la desaparición de la tenencia. Dudamos que eso le vaya a alcanzar para evitar que Morena se apodere del cuerpo legislativo tamaulipeco, pero pudiera ocurrir si Andrés Manuel no deja de cometer errores como el despido de los trabajadores de confianza del SAT en plena época navideña, eso se llama rudeza innecesaria.
Al ver esa acción los ciudadanos que confiaban en que Andrés Manuel haría la diferencia al gobernar se sintieron decepcionados. Hay una sensación de que su gobierno será errático, sin un plan trazado para hacer realidad lo que prometió durante 18 años.
La conformación de su equipo, los errores en la elaboración del presupuesto, la decisión no muy clara de no construir el aeropuerto en Texcoco, son aspectos que preocupan porque dan señales de toma de decisiones a capricho y a estas alturas el país no está para resistir la improvisación, el costo que se paga es muy alto.
Y los ciudadanos en medio, esperando el cumplimiento de las promesas de campaña. La inseguridad se mantiene altísima. Sigue dando miedo viajar por las carreteras, los cuerpos desmembrados continúan apareciendo para mandar señales a los medios de comunicación y al gobierno del Estado.
En el caso de Tamaulipas, nadie da explicaciones al respecto, el silencio oficial es más preocupante porque deja dudas sobre su actuación y la posibilidad de vínculos con grupos delictivos por parte de funcionarios estatales.
De la cabeza que dejaron en una hielera frente al periódico Expreso en Ciudad Victoria ni siquiera nos informaron de quién se trata, como si esa persona nunca hubiera existido. La cifra de desaparecidos aumenta constantemente, aunque no se mencione es un fenómeno presente entre las familias tamaulipecas.
Y sobre todo, nadie explica por qué la delincuencia organizada sigue actuando de esa forma, cuando se suponía que esa práctica ya estaba en desuso.
Tamaulipas, de acuerdo a datos oficiales, ocupa el primer lugar en extorsión y cobro de piso a nivel nacional. La zona productora de cítricos es una de las más golpeadas, tiro por viaje los citricultores son blanco de este delito y, pese a las llamadas de auxilio para que se atienda, no se termina con el problema.
En general, en el país las cosas no están mejor después del suceso en Puebla donde murieron los esposos Moreno Alonso, el silencio oficial en torno a las investigaciones, el afán del gobierno de Andrés Manuel de conseguir que gobiernos extranjeros como Canadá y Estados Unidos avalen que se trató de un accidente eleva las sospechas en un país donde el sospechosismo es inherente a nuestra naturaleza como mexicanos, no creemos en nada, ni en nadie.
Nos han engañado tantas veces que navegamos con la bandera de que nos tragamos todo lo que nos dicen, pero en el fondo la desconfianza es lo que priva.
En ese ánimo arrancamos un nuevo año, hay quien pide como único deseo que en el 2019 Dios ilumine al presidente, en esa solicitud agregaría al gobernador de Tamaulipas, porque aquí las cosas pintan peor que a nivel nacional.
Pese a todo, les deseo que este año que comienza sea mejor que el 2018, lo necesitamos. Tamaulipas no logra salir del hoyo en que está desde hace más de una década. En el 2019 reiteramos nuestra exigencia de recuperar nuestra vida y nuestra tranquilidad.
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