Meade proyectado, Meade predestapado, Meade asediado y a partir de hoy, la cargada. Nada sorpresivo, todo en su lugar y el PRI le apuesta -o más bien, EPN-, a la disciplina partidaria que sumada al control de los programas sociales del gobierno federal y a los que desarrollan 14 gobernadores, tornan viable que el PRI pueda prorrogar el contrato de arrendamiento de Los Pinos y, si fuere necesario, consolidarán el PRIAN a mitad de campaña electoral.
Sin embargo, entre viable y cierto hay un largo trecho de por medio porque hay un obstáculo: López Obrador, que encuesta tras encuesta sigue apareciendo como el puntero en las tendencias electorales, aunque sus detractores se alientan recordando que también en el 2006 y el 2012 las encabezó y finalmente en ambas perdió.
Sólo que, AMLO no perdió por sus belicosos mensajes sino por los topillos que se cometieron durante la jornada comicial y todo indica que los volverán a cometer, el Estado de México y Coahuila son una prueba del anterior aserto, en donde ganaron a como diera lugar y en Edomex, sin protestas.
En síntesis: José Antonio Meade es el virtual candidato presidencial del PRI, tiene una limpia trayectoria dentro del servicio público aunque carece de vigor político, pero eso se lo inyectará la estructura priísta y si fuere necesario también la panista, pero si sale a votar un 60 por ciento del padrón, lo más probable es que la mayoría lo hará por López Obrador, el PRI fue una decepción en su retorno al poder y el PAN se desplomó al tenerlo por 12 años.
En lo que va de la alternancia -17 años-, arroja una economía que no crece y una violencia que asfixia, lo acreditan 60 millones de pobres y 200 mil muertos, y por ello hay terreno propicio para que a la tercera sea la vencida, como lo anda diciendo López Obrador. Que tengan un buen inicio de semana.


