Facebook es un mundo nuevo, en el encontramos amigos, noticias, empleo, consejos y a veces hasta el amor… aunque no siempre sea real y duradero. Otra opción que nos ofrece es la compra y venta de artículos de todo tipo.
En un paseo virtual por algunos grupos de ventas de artículos para niños encontré un aviso que llamó mi atención: “busco vestidos frescos para niña de dos y siete años, que no sean vestidos ñoños…”.
¿Qué es “ñoño”?, no, no es el simpático personaje gordito, dientón y adinerado, hijo del “Señor Barriga” que aparecía junto al “Chavo del 8”.
Una búsqueda en la web lo relaciona con alguien tímido, quejumbroso, infantil y simple.
Vivimos en una época en la que queremos todo rápido casi deseando que la vida pase igual o por lo menos, así aparentan muchas madres que desde pequeñas visten a sus hijas como si fueran ya todas unas mujeres.
Sabemos que la moda y los tiempos cambian, pero ahora se dota a las niñas de una sensualidad que no les corresponde, que no necesitan, que no es sana.
Quizás las madres vierten en las pequeñas sus añoranzas y anhelos, lo cierto es que las exponen y dejan vulnerables ante depredadores y enemigos que no duermen.
Llegará el momento en que se convertirán en lindas jovencitas y dejarán atrás su apariencia infantil, ¡todo a su tiempo!
Dejémoslas disfrutar de su infancia y hagámoslo también nosotros, que en esa etapa las acompañe su inocencia y si le gustan las minifaldas, tops y tacones ¡pues cómprelos!, pero póngaselos usted.
De la página La Vida en Bettylandia


