Una intensa lluvia que afortunadamente no fue generalizada por toda la ciudad sino solamente por la parte poniente, causó congestionamientos vehiculares por aquellos rumbos porque las calles se convirtieron en caudalosos ríos por la carencia de drenaje pluvial, y espero que la respuesta de la actual autoridad municipal no sea es “que me heredaron ese problema”.
Una excusa inadmisible porque ya concluyó dos años de gobierno, tiempo sobrado para percatarse del problema y por ende tomar decisiones, la primera, sería tener ya el estudio técnico de la obra y la gestión ante el gobierno federal y el estatal, desarrollar drenaje pluvial requiere centenares de millones de pesos y tiempo, la tarea no es solamente para la autoridad local.
Pero como no es la primera vez que llueve en los dos últimos años, ni tampoco la primera ocasión en que las calles se transforman en ríos y se inundan colonias, la autoridad local ya sabe lo que pasa en Reynosa cuando San Isidro Labrador abre las compuertas y por lo mismo lo único que le queda por hacer es: ¡manos a la obra!.
Y si como dicen que la relación entre el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y la alcaldesa Maki Ortiz hoy en día es armónica, para luego es tarde, hay que aprovechar que el representante en Tamaulipas del presidente López Obrador será José Ramón Gómez Leal, un reynosense. Las diferencias políticas son para la temporada electoral.
Por ahora, resolver problemas es solamente lo que está en el horizonte. Y ya es miércoles de rompesemana, en lo personal tengo motivos para el júbilo, arribó mí hijo Rodolfo y eso a cualquier padre le cambia el talante, el sacrificio de un par de cuervos con sus correspondientes coronas está más que justificado.
Que la pasen bien.


