¿Y si muchos vamos este domingo al Informe de Enrique Rivas Cuéllar y le cuestionamos sobre sus primeros 11 meses de Alcalde?
Faltarían guaruras y gorilitas para contener a un pueblo molesto, disgustado y lleno de epítetos que dedicarle al Presidente Municipal.
¿Cómo la pasaría el hombre, previo a su arribo al recinto oficial, al ser avisado por sus cercanos, de que aquello está atestado, que hay buena representatividad del pueblo, blandiendo pancartas y mantas, con escritos muy singulares, con álgidas consignas, reclamos muy folclóricos, nada favorables, menos amistosos para él?
¿Qué haría el tipo el domingo por la mañana, se acercaría al Centro Cultural Nuevo Laredo o le sacaría la vuelta?
De asistir al compromiso e iniciado su discurso, si le empiezan a reclamar airadamente, a gritos, ¿aventaría a los guardias en contra del pueblo?
¿Los guaruras personales del Presidente Municipal, saben que el pueblo es quien les paga sus sueldos y prestaciones?
¿Cómo reaccionaría la raza, los ciudadanos, se comportaría o estallaría?
Sin duda, si acudiera nuestra gente al CCNL sería un evento histórico, pero no por lo que diga el hombre, sino por la reacción de la gente, pues no iría de oquis.
QUÉ ESPERAR
Sobre lo mismo, pero en otro aspecto del acto de este domingo 3 de septiembre, ¿Qué va a informar Enrique Rivas Cuéllar?
¿Escuelas, aulas, calles, banquetas, cordones, aceras, cruceros, becas escolares, plazas, canchas deportivas, consultas médicas, medicamentos, ayudas a abuelitos?
Sí, pero los números que diga nunca coincidirán con hechos y cuentas reales.
Y ni quien le rebata sobre pesos y centavos, si como todos los anteriores alcaldes, dirá lo que se le antoje.
¿Dónde esconder 2 mil 737 millones de pesos de presupuesto de egreso 2017? Por más infladas las cifras, este hombre no puede engañar a tanta gente, pero nadie le reclamará.
Porque el pueblo no quiere perder su día de descanso, una jornada para pasarla en familia, no se va a desviar en asistir a un Informe de gobierno.
Y ellos lo saben, por eso hacen lo que quieren, el gobernante en turno y así será siempre.
Que constructores, ingenieros civiles o arquitectos que saben de obras, sean los que reclamen, pero no, ya sabemos que van en el baile.
Que contadores públicos o administradores de empresas, que comerciantes, empresarios, o industriales, pero sí en la danza andan.
Al grueso del pueblo tal vez puedan engañar, pero no a los que saben de números, de compras, de construcciones, de manejos y sobre todo de millones de pesos.
Y no entremos en detalles sobre si el tipo informará de sus viajes, sus relojes, sus vicios, sus aficiones, sus hobbies o sus propiedades, de por sí ya estábamos mal con lo citado renglones más arriba, como para ahora meterlo en cintura al tipo y caerle a las preguntas incómodas sobre estos últimos puntos, más personales y más ratoniles.
¿Y si fuéramos buena parte del pueblo al Informe, al Centro Cultural este siguiente domingo y le diéramos la sorpresa?


