San Diego, E.U. / Marzo 29.-
Carlos Vela es de los chicos más juguetones en el actual plantel del Tricolor. Siempre bromista en las prácticas, el quintanarroense sabe que podría ser aún más feliz, pero lo conseguirá hasta que se saque la espina que tiene enterrada.
Siempre exigido por su condición de campeón mundial Sub-17, el delantero del West Bromwich admite la necesidad de responder a la fe que le tienen muchos mexicanos.
“Desde que ganó la Sub-17, la gente se puso una expectativa muy alta con muchos jugadores de esa Selección y siempre hemos cargado con eso”, comparte, antes de que un suspiro lo traicione. “Es parte de nuestro trabajo. Hay que saber estar con esa presión e intentar hacer las cosas lo mejor posible, demostrar en cada partido por qué estamos aquí y por qué se nos considera jugadores de importancia”.
Aquel logro en tierras peruanas, durante 2005, siempre dará abolengo a su hoja curricular. El problema es que no es suficiente para una afición ávida de figuras que guíen al representativo nacional a la gloria.
—¿Ese título te benefició en tu carrera o fue perjudicial a la postre?
—Ni una, ni otra. Eso ya está en el pasado, no podemos vivir de eso, ni tampoco decir que no sirvió. En su momento, ayudó para que saliera de México y llegara a Europa, pero en estos momentos ya no sirve, es un recuerdo bonito, pero hasta ahí…
En la actualidad es otro de esos futbolistas que no han terminado de despegar completamente. El ostracismo al que fue condenado en el Arsenal frenó su desarrollo, el cual está seguro de recuperar en el club donde ahora milita y recibe la oportunidad.
“El cambio me sentó muy bien. Estoy con más confianza, más minutos, lo cual siempre ayuda al jugador y obviamente intentamos venir a la Selección a seguir creciendo en nivel futbolístico y aportar lo más que se pueda”, apunta. “Para el equipo es bueno que estemos jugando allá (en Europa) y, en estos últimos meses, varios hemos tenido la oportunidad de cambiar la situación y tener más responsabilidades en nuestros equipos… Eso se va a notar”.
La primera prueba será la Copa de Oro, aunque el anhelo de los Juegos Olímpicos está latente.
Carlos Vela cumple con el requisito de ser Sub-23 para asistir a Londres 2012; lo desea, por más que intenta disfrazarlo en el discurso: “Por la edad, sí (podría ser parte del equipo). Ya veremos qué pasa en un año, no sabemos lo que suceda. Hay que esperar y seguir trabajando con la misma ilusión y el mismo entusiasmo”.
Carlos Vela ya quiere dar el despegue


