Monterrey, N.L. / Octubre 4.-
Bien podrían apodarle a La Máquina el redentor. Su capacidad para resucitar está probada. Si no, preguntarle al Toluca de hace una semana y si hay duda aún, pues entonces echar un ojo a Tigres, que no podía ganar en casa y que este sábado, con nueve hombres se llevó el triunfo claro por 2-0 sobre un azul aguadito, muy aguadito.
Es común para Tigres, al menos en esta campaña, sentirse en El Volcán con comezón. Sin capacidad definitoria y con sustos y más sustos contra su arco.
No es que Cruz Azul tuviera un despliegue por demás espectacular. De hecho, La Máquina se mostró atorada, en baja velocidad. Como si algo le apretara en el motor. Ahí donde no hay un hombre que se hable de tú con la creación.
Y es que, el trabajo queda demasiado supeditado al músculo de Riveros y al buen momento que Lozano vive en la banda izquierda. Es la esperanza celeste que carece de cerebro. Porque Emilio Hernández está muy lejos de ser un titiritero ingenioso y por ende, Emanuel Villa sufre de abandono en el frente.
Aún así, los de azul dominaron el primer lapso y más cuando Lobos le metió un pisotón a Rogelio Chávez que le valió la roja. Fue el peor panorama para los felinos y el mejor para La Máquina.
El problema es que a la vuelta del descanso, Cruz Azul dejó la atención en los casilleros. Por eso, en el primer tiro de esquina les remataron dentro del área.
Jesús Antonio Molina anticipó a una zaga que no supo interrumpir su remate, ni el intento de Gastón Fernández por complementar el cabezazo, el cual terminaría goloso en la red cruzazulina. Impensable para un equipo que en casa era tan inofensivo, impensable para unos Cementeros que parecía vendrían con la cargada para llevarse el botín.
Aunque no poca cosa para unos celestes que parecen diseñados cuando se trata de levantar difuntos. Porque apenas unos minutos después, la supremacía numérica en jugadores les fue inversamente proporcional en el marcador, cuando Itamar Batista exhibió la carencia de centrales solventes que padece Cruz Azul. Batista desparramó a Joel Huiqui y fusiló a un impotente José de Jesús Corona para el 2-0.
Ventaja de gol que obtenía el tigre, desventaja de hombres que dejaba en la cancha. Al menos fue lo que enseñó una entrada de la Gata Fernández que le costó la expulsión para dejar a su equipo con nueve hombres.
¿Y la reacción cementera? Es costumbre, demasiado tarde y siempre apurada sobre el final de los partidos, que suele no alcanzarle para salir de su mediocridad que le persigue.
-Jornada 11, buen augurio de felinos
Tuvieron que pasar más de seis meses para que los otrora poderosos Tigres del “Volcán”, volvieran a ganar en su estadio. Y es que, la más reciente victoria de los felinos en el Universitario se remontaba a la Jornada 11 del Clausura 2009, el 21 de marzo de 2009.
Cruz Azul sufre nuevo ridículo ante Tigres


