Monterrey, N.L.-
Dennis nació en Monterrey, pero vive desde hace años en Estados Unidos, la tierra de su padre. Como seguramente ocurrió con muchos aficionados a Tigres y a Chivas, el joven mexicoamericano viajó por horas y compró boletos en reventa para estar en el juego de ida de la final del futbol, que terminó con empate a ceros.
A pesar del resultado, para Dennis la experiencia fue única; no solo por la posibilidad de ser parte de miles de voces que alentaron desde la grada en la primera parte de la gran final. Lo más valioso fue la oportunidad, irrepetible quizá, de vivir ese momento sentado en las gradas junto a Juan, su abuelo de 87 años.
La verdadera magia del futbol.



