Pachuca, Hidalgo / Julio 5.-
Hay jugadas que valen sueños y disparos que los convierten en realidad. El gol de Carlos Fierro, un auténtico “fierrazo” tras jugada individual, aseguró al Tricolor Sub 17 estar entre los cuatro mejores del mundo y jugar irremediablemente en el Estadio Azteca el próximo domingo.
Se comprometió antes del juego, algo extraño en el futbolista mexicano, a hacer un gol ante Francia. Lo hizo para abrir el camino de la victoria (2-1) y poner a México ante los alemanes, última aduana antes de disputar el partido por el título en el Coloso de Santa Úrsula.
Triunfo histórico, el quinto del equipo dirigido por Raúl Gutiérrez en este Mundial, proeza nunca antes conseguida por alguna Selección Mexicana, sin importar la categoría.
El delantero del Guadalajara fue el principal artífice, con base en riñones, ganas, corazón y garra. Emuló a su ídolo, Javier Hernández, quien también le hizo un tanto mortífero a los galos en la Copa del Mundo absoluta Sudáfrica 2010. El camiseta 9 nacional, jamás había gritado con tal ímpetu un gol.
Por eso, el festejo: lleno de júbilo y todo el éxtasis que representa meter a un representativo nacional entre los cuatro mejores del orbe. Fierro recibió un balón filtrado, el acoso de Jordan Vercleyen era mucho y encimoso, pero fue mayor el deseo por anotar del mejor goleador mexicano de la justa, gracias a sus cuatro dianas.
Con la explosión del estadio Hidalgo como acompañante, Gutiérrez dio un suspiro de tranquilidad y los galos se sintieron aniquilados, porque ya ni su sinfonía de faltas les fue suficiente para darle vuelta a la adversidad.
ERRORES COBRAN CARO LA FACTURA A LA SUB 22
En Argentina, sin futbol, sin equipo y a 8 grados Celsius bajo cero, México paga el precio de la improvisación, del pésimo manejo de grupo y la ausencia de conjunción –por contar con un plantel armado al vapor—, al caer por primera vez frente a Chile en la historia de la Copa América (2-1).
Condenado a una breve estancia en Argentina –nación de ingratos recuerdos desde el Mundial 1978—, el Tricolor Sub-22 queda en el sótano del Grupo C, con cero puntos y nulo optimismo, con todo y que en el trámite del encuentro alcanza a meterle un susto a “La Roja”, de Claudio Borghi, debido al planteamiento defensivo de principio a fin que establece el director técnico Luis Fernando “El Flaco” Tena.
De hecho, en esas condiciones, no le quedaba otro camino…
Tantos errores se pagan. Los ocho mexicanos que dejan el torneo continental se llevan también las pocas esperanzas que de por sí había en torno del combinado tricolor.
Agrupado atrás, con la idea de aguantar el cero en su portería, sin esperanza… “El Flaco” organiza una grosera línea de cinco zagueros, con Paul Aguilar, Néstor Araujo, Héctor Reynoso, Hiram Mier y Dárvin Chávez, mientras que en la recuperación se extravían Diego Reyes, Jorge Enríquez y Javier Aquino, dedicados igualmente a soportar los embates del rival.
Solitarios al frente, Giovani dos Santos y Rafael Márquez Lugo optan por bajar a la mitad del terreno para oxigenar a sus agobiados compañeros.
En ese ejercicio, Chile aprovecha y se adueña del balón completamente. Borghi ordena un ataque continuo que parece romper con los bloques de hielo de los angustiados mexicanos.
En el minuto 5, Alexis Sánchez, en mano a mano con Luis Ernesto Michel, se pierde el primero. Dispara cruzado y perdona al Tricolor Sub-22.
Al 25’, Matías Fernández cobra un tiro libre que el portero mexicano prácticamente desvía con la mirada, petrificado ante la proximidad del balazo con su poste izquierdo. Y al 29’, una combinación entre Alexis Sánchez y Humberto Chupete Suazo es desperdiciada por el delantero, cuando se cantaba el anhelado tanto andino.
Mas en la única aproximación mexicana en todo el primer lapso, Araujo –un defensa central incorporado sorpresivamente al ataque— caza con la cabeza un pelotazo al área y el balón techa al meta Claudio Bravo, para aterrizar en las redes coloradas.
En el complemento, la desesperación chilena crece y se extiende hasta las tribunas del estadio del Bicentenario, cuyos incrédulos fanáticos exigen a Borghi el ingreso de Jorge Valdivia.
Luego de tanto insistir, al 66’, el recién ingresado Esteban Paredes, en sustitución del ex americanista Jean Beausejour, impulsa el esférico a las redes de Michel, suficiente para igualar y fortalecerse con miras al cierre del poco vistoso encuentro.
Los chilenos, sin antecedentes positivos frente a México en la historia del torneo, buscan el resultado a como dé lugar, fortalecidos por el despertar de sus seguidores, convencidos de alcanzar el objetivo. Y al 72’, Arturo Vidal anticipa en el cobro de un tiro de esquina, y coloca el esférico a poste contrario, para sacar provecho a uno de los añejos males del balompié nacional: las jugadas a balón parado.
Hasta entonces, Tena hace por el cotejo, al ingresar a Oribe Peralta en reemplazo del poco trascendente Aquino. Luego elige al habilidoso Édgar Pacheco y saca a Márquez Lugo. No, este verde mexicano está más frío que el invierno sanjuanino…


