Monterrey, N.L.-
Por su indiscutible carisma, por su legado, por su aportación a la cultura y por muchas razones más, Eulalio González “Piporro”, es un icono mexicano. Y aunque se le han realizado innumerables homenajes póstumos, siempre habrá razones para rendirle culto.
Así lo consideraron Alejandro Cruz y Andrea Fuentes, quienes tuvieron a su cargo la edición de “Eulalio González, Piporro Homenaje” y aclararon que más que una biografía se trata de una serie de artículos firmados por escritores norteños dedicados a la memoria del artista fallecido en 2003.
“La idea fue sobre todo era hacer un acercamiento muy diverso a la figura de Piporro. El primer impulso fue buscar escritores del norte, que tengan referente norteño. En ese sentido convocamos a Minerva Reynosa, Cristina Rivera Garza, Carlos Velázquez, Genaro Saul Reyes, Jorge Pedroza Salinas, Ulises Corona, Eduardo Antonio Parra, por mencionar algunos”, precisó Alejandro Cruz.
Por su parte Andrea Fuentes mencionó que cuando decidieron hacer el homenaje les interesaba no sólo recopilar biográficamente hablando, sino re interpretar y escuchar la reflexión que tenían los autores norteños sobre el “Piporro”.
“A nosotros nos interesan mucho los libros literarios, de pronto pensamos invitar a reconocidos escritores a escuchar en su voz, en su pluma, que influencia había tenido el Piporro ya sea a través de sus padres, directamente o lateralmente en ellos”, enfatizó.
Agregó que además del aspecto literario, les interesaba que tuviera elementos históricos y artísticos, dado que cuidaron mucho el diseño, para que fuera atractivo visualmente y dinámico a quienes lo tuvieran en sus manos.
Ambos señalaron que tuvieron la fortuna obtener el material y documentos personales gracias a la colaboración de Carlos Díaz Barriga, el último representante del actor, además de apoyo incondicional de Elvira, la hija de don Lalo González.
Cruz señaló que la editorial Caja de Cerillos tuvo una colaboración directa con la Cineteca Nacional, por lo que toda la investigación iconográfíca del cine como los carteles, material de archivo, etcétera, les fue proporcionada fácilmente.
Al arrancar el proyecto de la elaboración de el libro, confesaron que hubo muchas sorpresas para ellos, pues consideran que el nuevoleonés que trascendió fronteras, era mucho más que el simpático personaje que inmortalizara frases como “Quihubo raza”, “Ajúa”, “Má…¡pos luego!”, entre otras.
“Para nosotros mismos fue un descubrimiento, cuando surgió el proyecto en conjunción con la poeta cultural regiomontana, Minerva Reynosa, esta idea era un poco de traer de vuelta a este personaje popular, pero de pronto descubrimos a un hombre de muchas facetas personales e íntimas.
“Para empezar, encontramos un hombre de mucha generosidad, de mucha creatividad y de mucho ingenio; con muchísimas anécdotas que fuimos escuchando sobre todo de Díaz Barriga,pero también de los escritores justamente”, consideró Fuentes.

