Monterrey, N.L. /Octubre 4.-
En lo que fue su quinta y última visita a los fans del norte de México, la banda Judas Priest se despidió la noche del lunes 3 de octubre quemando las llantas y derritiendo el metal a fuego lento, aclamados por mas de siete mil seguidores.
La audiencia compuesta lo mismo por jóvenes menores de 15 años y algunos niños, así como treintañeros y personas mayores a los 40 o 50 años, la combinación de clásicos de Judas Priest, una de las bandas más importantes del Heavy Metal, fue la panacea.
El quinteto procedente de Birmingham, Inglaterra, presentó en el auditorio Banamex su último concierto en América Latina, antes de concluir su gira del adiós “Epitaph” con la cual cierra 40 años de carrera musical.
El grupo Whitesnake y su vocalista y líder David Coverdale, fueron los teloneros de la presentación del Sacerdote Judio, como lo hicieran en noviembre del 2007 en el ya desaparecido auditorio Coca Cola.
Coverdale, compositor y único miembro original de la Serpiente Blanca desde su creación en 1976, mostró durante 45 minutos de presentación el por qué es considerada una de las mejores voces del rock.
Diez fueron los temas ejecutados por Whitesnake, además de un duelo de guitarras realizado por los guitarristas Doug Aldrich y Reb Beach, y un solo de batería de Brian Tichy, mientras que un discreto Michael Devin tocaba con soltura el bajo.
Best Years, Give me All your Love, Love Ain´t no Stranger, las baladas Is This Love y Here I Go Again, sin olvidar el clásico setentero Fool for You Love, fueron piezas llenas de energía que pusieron a saltar a la audiencia.
Con el cierre a ritmo batiente de Still of The Night, el tema más pesado de su repertorio, Whitesnake se despidió del publico asistente a las 21:20 horas, para dar paso al espectáculo principal.
Un sonido similar a las turbinas de un jet fueron el preámbulo, a las 21.45 horas, para que los integrantes de Judas Priest saltaran al escenario y de manera sincronizada, arrojaran de sus instrumentos las notas de Rapid Fire, uno de los temas más veloces de la banda metalera.
Sin mediar defensa alguna entre el grupo y espectadores, los acordes de Metal Gods arrancaron un fuerte alarido de los presentes, quienes mas que corear gritaban la letra de este tema procedente de uno de los álbumes clásicos del Rock, British Steel de 1980.
Con el concierto del lunes 3 de octubre, se cumplieron cuatro presentaciones de Judas Priest en tierras regiomontanas; en 1998 como banda telonera de Megadeth en el Auditorio Coca Cola; también en el mismo escenario en noviembre del 2005 ya como banda principal y con Whitesnake de grupo telonero.
Después en el 2009, con Testament de banda soporte para promover su disco Nostradamus, se presentaron en la Arena Monterrey.
La presentación del Priest implicó un rápido y breve recorrido a cuatro décadas de carrera musical, extrayendo cuando menos un tema de cada uno de sus 16 discos de estudio.
Del disco Point of Entry, de 1981 Heading out of Highway, del Nostradamus, su album doble conceptual la elegida, fue The Prophecy, del Risinng, Judas Rising, y del Turbo, álbum en el cual en los 80´s entraron a su etapa comercial al usar sintetizadores y procesadores de música, el tema Turbo Lover elevó aun mas el furor del publico.
Starbreaker, Victim of The Changes, Never Satisfied, Beyonds The Realms of Death y NIghtcrawler, de los discos Roca Rolla, Sin After Sin, Sad Wings of Destiny y Stained Class, recordaron las viejas glorias de la banda.
No podían faltar los dos covers más famosos de Judas Priest interpretados con un sonido pesado y áspero muy diferentes a sus originales folks, Diamonds and Ruts, de Joan Baez, y Green Manalishi de Fletwood Mac, lograron casi convertir el Auditorio Banamex en una sucursal de un hospital psiquiátrico, por el nivel de adrenalina y feromonas emitido por del publico.
Sin embargo, la verdadera locura se desató con el cierre apoteósico, trepidante del quinteto compuesto por Rob Halford, en la voz; Ian Hil, en el bajo; Glenn Tipton, en la guitarra, Scott Travis en la batería, y Richie Faulkner.
Breaking The Law, el tema mas popular de Judas Priest e himno del movimiento metalero en Inglaterra, hizo vibrar al recinto de conciertos como pocas veces, al ser coread}o y brincado casi al unísono por miles de voces y pies.
Painkiller, quizás la canción más pesada de los ingleses, marcó otro nivel de efervescencia entre la audiencia, apabullada solamente por la pesadez en la ejecución de las guitarras y la batería, cual si fueran varias locomotoras avanzando a su máxima velocidad antes de estrellarse.
Cuando el reloj marcaba las 23:40 horas, un breve intermedio para que los músicos recobraran fuerzas y los fanáticos el aliento y la energía, dio paso al cierra apoteósico con Hellion/Electric Eye, Hell Bent for Leather, You got another thing coming, y el tema fiestero, Living After Midnight, definieron el Epitafio de Judas Priest en México.
(4/oct/2011)


