Barack Obama dialoga con premier israelí Benjamin Netanyahu.

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Washington, EU. / Noviembre 10.-
El estancamiento en el proceso de paz entre israelíes y palestinos obligó ayer a la administración del presidente estadounidense Barack Obama a tomar dos medidas en el marco de la visita del premier israelí, Benjamin Netanyahu.
La primera, reiterar, a través del portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, que Estados Unidos insiste en la necesidad de congelar los asentamientos judíos en Cisjordania. La segunda, evitar que las cámaras de televisión recogieran el breve encuentro entre Obama y Netanyahu, una circunstancia que podría afearle al mandatario estadounidense la celebración del próximo 10 de diciembre en Oslo, cuando recibirá el Premio Nobel de la Paz.
Las resistencias de Israel a poner un alto a la construcción de nuevos asentamientos y el hecho de que la secretaria de Estado, Hillary Clinton haya declarado durante su reciente visita a Jerusalén que Israel está haciendo “concesiones sin precedentes”, en su decisión de restringir —que no suspender— la edificación de nuevos asentamientos, han causado el enojo y hartazgo del líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, quien sigue convencido de que la posición de Clinton demuestra que EU sigue demasiado inclinado hacia Israel.
A tal grado, que Abbas anunció que no se presentará a las elecciones presidenciales y legislativas del próximo 24 de enero.
Cuando se suscribieron los acuerdos de Oslo (1993), 100 mil colonos poblaban Cisjordania. Hoy son 300 mil y en Jerusalén este hay otros 200 mil.
En un intento por disipar esa impresión de favoritismo, Gibbs culpó este lunes a los medios de comunicación de haber exagerado las declaraciones de Clinton en Jerusalén y reiteró que la posición de EU en el conflicto entre israelíes y palestinos sigue siendo la misma desde antes que Obama asumió las riendas de la Presidencia: “Durante décadas, la política estadounidense ha sido que no haya más asentamientos y mantenemos esa política”, insistió.
Sin embargo, en un encuentro celebrado el pasado mes de septiembre en Nueva York con Netanyahu y Abbas, Obama matizó su exigencia de que Israel congelara los asentamientos como señal de buena voluntad, al señalar que esta medida no sería una precondición para sentarse a la mesa de las negociaciones.
Estas palabras de Obama fueron reiteradas por el primer ministro israelí durante el Congreso de las Federaciones Judías de Norteamérica: “Para resolver el conflicto entre nosotros, tenemos que iniciar el camino para completar las negociaciones por la paz”, consideró Netanyahu. “Sin embargo, no debería haber ningún tipo de precondición para frenar el proceso. Este tipo de obstáculos nunca favorecieron el diálogo entre israelíes y palestinos en los últimos 16 años”, añadió el premier, quien subrayó que “Israel está dispuesto a hacer grandes concesiones en favor de la paz”, aunque sin sacrificar su seguridad.
“Mi objetivo no es mantener negociaciones interminables. Mi objetivo no es mantener negociaciones por tener negociaciones”, aseguró. “Mi objetivo es lograr un acuerdo de paz permanente entre Israel y los palestinos, y pronto”, dijo Netanyahu.
Aunque los reporteros no pudieron cubrir el encuentro Obama-Netanyahu, un alto asesor de este último aseguró que Israel estaba dispuesto a “hacer negocios” y ser “generoso en su moderación” de la actividad en los asentamientos, con tal de lograr la reanudación del proceso de paz.

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