Mochilas escolares en Japón: el ‘peso’ de una tradición

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Por: Marina Arai * / Comunickanda

Japón.-

En todo el mundo se debate en estos días cómo intentar volver a “la normalidad” tras la pandemia. ¿Volverán los niños a la escuela? Además de los riesgos de contagio que aún son preocupantes, en Japón surge otra inquietud: ¿será necesario cargar en la espalda de los pequeños una mochila escolar con el peso de los útiles y de la tradición?

Japón es conocido por la disciplina, la tradición y los avances tecnológicos. En la educación, ahora se combinan todos estos aspectos. Niños con iPad, pero que no abandonan sus cuadernos y pinceles de caligrafía. Y que, además, tienen que seguir la tradición y las normas llevando una mochila especial que puede costar más de mil dólares, y pesar hasta 4 kilogramos.

EL “SÍNDROME DE LA MOCHILA”: NIÑOS CON LUMBALGIA

¿Qué es una mochila escolar o randoseru, en Japón? Es una maleta especial, fina y resistente. Una tradición costosa, con gran historia, y con un problema identificado ahora como “el síndrome de la mochila escolar” por las consecuencias físicas y mentales que implica llevar forzosamente esta carga a la escuela, cada día.

Los síntomas visibles de este síndrome son rigidez de hombros y lumbalgia. Y lo padecen uno de cada tres estudiantes, según una investigación de la compañía “Footmark” que se especializa en trajes de baño y prendas para cuidar la salud. El 90,5% de los alumnos de primaria de 1º a 3º grado respondieron que sentían que la mochila era pesada. El peso promedio de las mochilas escolares es de 3,97 kilogramos.

Antes, era común colocar papel tamaño B5, pero los planes de estudio han cambiado y se requieren también documentos más grandes, tamaño A4 (hojas un poco más largas que el tamaño “carta”). Por eso, las mochilas llegan a tener 23,5 centímetros de ancho, 31 centímetros de largo y 18 centímetros de profundidad.

En ese espacio se acomodan libros de texto, cuadernos, materiales, ropa de gimnasia y ahora se suman las tabletas, que se han vuelto necesarias para algunas clases, desde esta pandemia. Según la encuesta de Footmark, todo esto se ha convertido en una gran carga para el cuerpo de los estudiantes de primaria, en plena etapa de crecimiento.

Hana Ogawa, estudiante de primaria expresa su opinión: “No me gusta la mochila escolar porque es muy pesada. Mi profesor me dijo que tenemos que traer los libros de texto a casa, pero la verdad, no los uso. Cuando hay mucho peso tengo que aguantar y llevarlo en la espalda, pero me gustaría dejar algo en la escuela. Parece que a todos mis compañeros también les parece muy pesada”.

Además de la carga, la propia mochila suele ser resistente, por lo que pesa casi 2 kilogramos. Para poder hacerla más ligera, se ha ido cambiando el uso de piel auténtica, por otros materiales. Según Seiban, una empresa de mochilas escolares, la imitación de piel es popular entre aproximadamente el 80% de las personas porque es más liviana que el cuero genuino y fácil de mantener. La compañía Kuraray ha creado varios tipos de este cuero artificial muy populares, pero todavía hay más de 20% de familias que prefieren materiales naturales.

Para ayudar a aliviar el peso se ha buscado una alternativa llamada “Samposel”, de la compañía “Goku no kimochi, The Labo”, que probó el uso de la famosa mochila, adaptándole ruedas.

LOS COSTOS Y LA MODA INTERNACIONAL

Además del costo físico de llevar la mochila, los padres cargan con un costo importante. La mochila suele usarse de primero a sexto grado, así que las familias tienen que preparar su presupuesto desde años antes del ingreso a la primaria. Los precios pueden ir desde los 30,000 hasta los 150,000 yenes (es decir desde 300 hasta unos 1,500 dólares).

Según una encuesta realizada por la Asociación de la Industria de Mochilas Escolares, el precio de una mochila randoseru fue de 55,339 yenes en promedio en 2021. Se sabe que está aumentando la popularidad de las que cuestan hasta 65,000 yenes (alrededor de 650 dólares).

Por un siglo y medio estas mochilas han sido una tradición y una norma en general en las escuelas, que hasta hace poco imponían también el color: negro para los niños y rojo para las niñas.

Apenas en los años recientes se empiezan a aceptar las variantes. La misma Asociación encontró que en 2020 disminuyó la demanda del negro y aumentó la de la mochila azul, para los niños. Por su parte, el rojo siguió siendo el color predominante entre las niñas en 2020 pero, por fin, en el 2021 se impusieron colores como púrpura, violeta claro y lavanda. Y se popularizó también el color camello o marrón claro.

mochi

Anna Carolina Arai, estudiante de primaria recuerda que a partir de los 10 años no usa una mochila escolar sino una mochila convencional designada por su escuela, en color negro. “Es agradable porque es liviana. El color no me importa. Pero la odio porque es pequeña y no encaja en absoluto”.

Parta este trabajo, más de 100 estudiantes que ahora están en edad universitaria, participaron en una encuesta sobre las variantes de colores. Al recordar sus propias mochilas escolares, se confirmó que negro era el color predominante entre los hombres, pero hubo algunas mujeres que iban a escuelas privadas que también tuvieron la libertad de elegir este color. Las mochilas rojas, sin embargo, sí eran exclusivamente de mujeres, según los resultados de este sencillo muestreo. Además, alrededor de un 20 por ciento, tanto de hombres como de mujeres, comentaron que ya se atrevían a usar colores diferentes a los tradicionales. Pero dentro de todo este universo de 100 estudiantes,

apenas 3 comentaron que no llevaron la tradicional randoseru sino otro tipo de mochila, cuando eran alumnos de primaria.

Esta tradición japonesa es conocida en países vecinos, como Corea, donde algunas familias pueden comprar randoseru, pero no está al alcance de la mayoría, por lo que se ve como una muestra de desigualdad económica.

Por otra parte, las mochilas japonesas se han vuelto también una moda en países como Italia, luego de que algunas celebridades se han visto llevándolas, como bolsos o carteras.

LARGA HISTORIA: DE LAS FILAS MILITARES A LAS ESCOLARES

En el periodo Edo (1603-1867) Japón permaneció aislado, permitiendo apenas mínimos contactos con países europeos como Portugal, Inglaterra y Holanda. Precisamente al final de esta época, cuando la isla empezaba a abrirse nuevamente, se había introducido ya un sistema militar de estilo occidental, en el que se veían soldados equipados con una especie de mochila usada en Holanda y que se conocía como “ransel”. Muchas versiones creen que de esa pronunciación se deriva la palabra popular en Japón randoseru. Otros creen que se refiera a la palabra “landser”, que designaba a los soldados, en lengua germánica.

Con la nueva era de apertura Meiji en Japón, en 1885 la prestigiosa escuela Gakushūin exigió que los niños llegaran a pie a sus salones de clase y que llevaran su propio material escolar bien empacado en este tipo de mochilas. Así se volvieron populares. Para entonces eran todavía bolsos de tela, pero una década después ya se trataba de productos de cuero, más parecidos a los actuales. Con la llegada a la escuela de los niños de la familia imperial, se impuso el prototipo de la mochila escolar de consumo masivo hasta el presente.

* Estudiante de español en la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda (KUIS), Japón. Edición: profesora Silvia Lidia González

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