Washington, E.U.-
La batalla a favor y en contra de promover un juicio político contra el presidente Barack Obama, quien ha prometido nuevas órdenes ejecutivas para salir al paso del bloqueo del Congreso en el frente migratorio, ha conseguido dividir a las filas del Partido Republicano que apuestan por su destitución, mientras que otros insisten en que la supuesta campaña contra el presidente es un invento de la Casa Blanca para arengar a sus bases y evitar la victoria de los republicanos en las legislativas de noviembre próximo donde todas las encuestas auguran una derrota de los demócratas.
“Este es un montaje de los demócratas y de la Casa Blanca”, aseguró este jueves el estratega electoral de George W. Bush, Karl Rove, al insistir que con esta supuesta campaña de destitución los demócratas están consiguiendo la recaudación de millones de dólares para evitar la casi segura pérdida del control en el Senado.
A pesar de la teoría de montaje deslizada por Rove, desde las filas más conservadoras del Partido Republicano se insiste en la necesidad de promover el juicio político del presidente por el abuso de órdenes ejecutivas que podría extender el próximo mes de septiembre para aliviar la situación de al menos 5 millones de inmigrantes indocumentados.
Apenas este jueves, la Casa Blanca insistió que el presidente baraja una serie de órdenes ejecutivas para aliviar la situación de millones de inmigrantes indocumentados. “El presidente revisa cuáles son sus opciones. No estoy en posición de decir cuales son porque el Departamento de Seguridad Interna (DHS) y el de Justicia las siguen revisando. Pero cuando estén concluidas se actuará”, dijo el portavoz Josh Earnest.
Fuentes legislativas que mantienen contacto con la Casa Blanca, han asegurado que entre las opciones que se estudian y que podrían darse a conocer en septiembre próximo figura la posibilidad de ampliar el programa de Acción Diferida (DACA) que ha beneficiado a casi 700 mil jóvenes hijos de indocumentados, los llamados Dreamers. Además, fuentes legislativas familiarizadas con el proceso, consideran que programas como el de Comunidades Seguras, que ha convertido a las policías municipales y estatales en una extensión de la patrulla fronteriza, también podrían revisarse.
En medio de estos planes migratorios, un grupo de senadores y congresistas que han abanderado la causa del enjuiciamiento insisten en que el Congreso tendría que actuar para evitar que Obama se extralimite y actúe por su cuenta. Entre ellos, se encuentran algunos líderes del movimiento conservador del Tea Party.


