Papa advierte que destrucción del medio ambiente es incultura

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Ciudad del Vaticano.-
El Papa Francisco advirtió hoy que la destrucción provocada por el ser humano contra el medio ambiente es “incultura” e instó a decenas de alcaldes del mundo a formarse una nueva conciencia ecológica.

Al clausurar la tarde de este martes la conferencia “Esclavitud moderna y cambio climático: El compromiso de las ciudades”, en el Aula Nueva del Sínodo del Vaticano, dijo que cuando el hombre no respeta su relación con la Tierra y se apodera de ella, “se le va de las manos” y provoca “incultura”.

Jorge Mario Bergoglio optó por hablar en español e improvisó todo su discurso. Entre los asistentes estaban los administradores de grandes urbes como Nueva York, San Francisco, Bogotá, Río de Janeiro, Madrid, París, Roma, Estocolmo y Johannesburgo.

Aclaró que la preocupación por el cuidado del medio ambiente no es sólo “una actitud verde”, ya que el ser humano no está desvinculado del resto de las cosas y él incide en el medio ambiente y viceversa. Al mismo tiempo sostuvo que existe un “efecto rebote” contra el hombre cuando el ambiente es maltratado.

Insistió que, por eso, su reciente carta encíclica Laudato Si’ -dedicada justo al tema del medio ambiente- “no es verde” sino un documento de la doctrina social de la Iglesia, porque dentro de la vida social de los hombres no se puede separar el cuidado del ambiente.

Más adelante constató que una de las cosas que más se nota cuando la creación no es cuidada es el crecimiento desmesurado de las ciudades, un fenómeno que se da a nivel mundial.

“Allí la gente sufre los efectos del descuido del ambiente y en este sentido está involucrado el fenómeno migratorio. ¿Por qué la gente viene a las grandes ciudades? Las villas miserias, las chabolas, las favelas, ¿por qué se arma eso? Simplemente porque el mundo rural a ellos no les da oportunidades”, dijo.

“Se debe denunciar, con mucho respeto, la idolatría de la tecnocracia. La tecnocracia lleva a despojar de trabajo, crea desocupación, los desocupados necesitan ir migrando para buscar trabajo”, ponderó.

Estableció que, por este fenómeno, miles de jóvenes no estudian ni trabajan y quedan a merced de las adicciones, el aburrimiento o el no saber qué hacer de su vida, cayendo en el sin sentido y el suicidio juvenil. O que buscan en grupos guerrilleros un ideal de vida.

Más adelante afirmó que también la salud “está en juego” con la degradación del ambiente, ya que cada vez existen más “enfermedades raras”, mientras la disminución en el oxígeno y el agua es provocada por la deforestación de amplias zonas que se vuelvan desérticas.

“¿Qué sucede cuando todos estos fenómenos de tecnificación excesiva, de no cuidado del ambiente, además de los fenómenos naturales, inciden sobre la migración? No hay trabajo y después la trata de las personas”, anotó.

“Cada vez es más común el trabajo en negro, un trabajo sin contrato, un trabajo arreglado debajo de la mesa. ¡Cómo ha crecido! el trabajo en negro es muy grande, lo cual significa que una persona no gana lo suficiente para vivir”, refirió.

Explicó que esas situaciones pueden provocar otros delitos, como la trata de personas en el ámbito laboral agrícola, la “esclavitud minera”, o el uso de ciertos elementos de lavado de minerales –arsénico, cianuro- que inciden en enfermedades de la población.

Urgió a interesar a las Naciones Unidas en estos temas y manifestó su esperanza en la próxima cumbre sobre cambio climático, prevista para noviembre próximo en París.

Confió en que se logrará un acuerdo “fundamental y básico” para reducir la emisión de gases efecto invernadero en esa cumbre, y que la ONU tomará con mayor seriedad asuntos como la trata y la explotación de personas.

“¿Por qué esta convocatoria a los alcaldes de las ciudades? Porque esta conciencia si bien sale del centro hacia las periferias, el trabajo más serio y más profundo, se hace desde la periferia hacia el centro. Es decir, desde ustedes hacia la conciencia de la humanidad”, señaló.

“La Santa Sede o tal país, o tal otro, podrán hacer un buen discurso en las Naciones Unidas pero si el trabajo no viene de las periferias hacia el centro, no tiene efecto”, subrayó.

Más de 35 de estos alcaldes firmaron al final una declaración pública con la cual se comprometieron a trabajar en sus respectivas ciudades contra el cambio climático y el tráfico de seres humanos. El encuentro fue convocado por la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales.

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