Nueva York, E.U.-
La situación de violencia en Siria entra esta semana en su cuarto año y ha alcanzado niveles “inimaginables” que la hacen la peor crisis humanitaria, así como para la paz y la seguridad en el mundo, apuntó hoy Ban Ki-moon.
En un mensaje emitido por su oficina, el secretario general de la ONU afirmó que durante el año pasado, el conflicto en Siria, iniciado en marzo de 2011, fue igualmente el escenario del más grave uso de armas de destrucción masiva en lo que va del siglo XXI.
“En tanto que el conflicto entra ahora a su cuarto año, el secretario general apela a todos a que reflexionen sobre la larga y creciente lista de horrores sucedidos todos los días en Siria”, expresó.
Lamentó que cientos de miles de vidas se han perdido y todos los días cientos más mueren, que ciudades y pueblos enteros sean reducidos a escombros, que extremistas impongan su ideología y que millones sean forzados a dejar su lugar de origen por temor a la violencia.
Criticó además que las armas sigan fluyendo desde el exterior al conflicto, lo que “añade gasolina al fuego”, que actos de terrorismo sean ya una realidad cotidiana y que graves crímenes permanezcan impunes.
El titular de la ONU reprochó igualmente la falta de capacidad de la comunidad internacional, de la región y de los propios sirios para detener el conflicto, para romper con el pasado y avanzar para satisfacer las aspiraciones del pueblo de Siria.
Por ello, llamó a la región, a la comunidad internacional y en particular a Rusia y Estados Unidos “a tomar pasos claros para revitalizar el proceso de Ginebra” y urgió al gobierno sirio y a la oposición “a ejercer responsabilidad, liderazgo, visión y flexibilidad para estar a la altura de este reto”.
“Las partes sirias, la región y los actores internacionales deben actuar ahora junto al representante del organismo Lakhdar Brahimi, para poner fin a la tragedia en Siria”, enfatizó Ban.
Un comunicado emitido por separado y en conjunto por Ban, Brahimi e Irina Bokova, la secretaria general de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), condenó además la destrucción de la herencia cultural en Siria.
Explicaron que la rica herencia cultural en Siria ha sido “rasgada a jirones” y que muchos sitios de alto valor histórico han sufrido un daño considerable y a menudo ya irreparable.


