México, D.F.-
Como si fuera una zona de guerra, donde se pueden observar muebles y vidrios rotos, en un ambiente gris y desolador, dos historias se entrelazan para hablar sobre cómo el odio se transforma en perdón y viceversa, a través de la puesta en escena “Ira, suave lluvia para heraldos negros”, que inició temporada el jueves pasado en el Teatro Helénico.
Rebeca (Norma Angélica) y Henry (Hernán Mendoza) viven la desaparición de su hijo Dylan (Víctor Sánchez Maraña), enfrascándolos en un enfrentamiento de reproches y rencor.
Mientras tanto Jane (Beatriz Luna) busca encontrar la paz en su vida después del asesinato de Mark (Sergio Ramos), su padre, a manos de Ewan McBride (David Hevia), un terrorista irlandés, a quien ella decide confrontar para descubrir el porqué de sus acciones.
Reflejo de la realidad
Sin que esta obra fuera una tragicomedia o estuviera cargada de un fino humor negro, el público asistente al estreno por momentos soltaba una carcajada en escenas de duro enfrentamiento entre los personajes, algo que no tomó a mal la actriz Norma Angélica, quien da vida a la madre sobreprotectora e intolerante.
“Toda risa es una proyección, para bien o para mal en lo que estás viendo en una situación frente de ti, se están riendo desde la primer palabra porque les significa algo que les dijeron”, explicó.
Para Norma Angélica el papel de Rebeca, es una mujer que jamás tendrá la simpatía del público, porque que sólo admite las cosas como a ella le gusta que sean, así se tratara de la vida de su hijo a quien alejó con su actitud.
“Siempre te va a enfrentar a lo que no has resuelto con tu madre, y que no le puedes decir cara a cara”, comentó, “como actriz me toca mucho rechazo, la gente se indigna con lo que dice, es muy difícil como actriz aceptar que ese rechazo va a ser constante”.
Pero no es la única circunstancia en la que el público se cuestiona si podría perdonar o no, ya que Ira, suave lluvia para heraldos negros, también aborda el odio hacía lo que se amó, en este caso el del hijo a la madre, cuando ésta lo juzga por su preferencia sexual y lo orilla a abandonar el hogar sin dejar huella.
También el odio hacía aquel que sin medir consecuencias, sus acciones tocan a los que más amas. Un montaje que sin duda no deja al espectador insatisfecho.

