Monterrey, N.L.-
Se llamaba Salvador Barragán Camacho y le decían “El Marrano”. Fue líder de Pemex, diputado Federal y Senador por Tamaulipas. Para mayores señas era el brazo derecho de “La Quina”, entonces todopoderoso líder de Pemex.
A Barragan Camacho gustaba de gastar el dinero a manos llenas, dinero de Pemex, por supuesto, y tomaba alcohol en cantidades industriales, acompañado siempre de amigotes y mujeres alegres. Además tenía un grupo musical para el solito que se llamaba “Salbaca”, por eso de las iniciales de su nombre, para que le alegraran el día y tocaran cumbias a su paso, motivo por el que lo acompañaban a donde su majestad acudiera.
El día 15 de septiembre de 1981, en el Bacara de las Vegas, “El Marrano” se picó en la jugada, apostó y perdió en cuatro horas más de tres millones de dólares. Ese viaje lo hizo acompañado de 60 amigotes -Pemex paga- para festejar la Independencia de México…!vaya burla!.
Por esos años recorrió la frontera tamaulipeca no en busca del voto, -era candidato a senador- ya que las elecciones estaban ganadas de antemano, sino como una especie de recorrido por el que sería su territorio…lo hizo acompañado de su grupo musical Salbaca y de sus amigotes. El evento sería una comida en su honor.
Los excesos y derroches que de Barragán se comentaban eran totalmente reales. Lo que ví se quedó corto a lo que yo esperaba. Ahí estaba frente a mí un personaje de porte muy peculiar, con guayabera llamativa y cadenas de oro por todos lados. Saludaba a la gente con efusividad. La música de su grupo se escuchaba y al terminar el evento el personaje se retiró repartiendo centenarios a los afortunados que se encontraba cerca. No demasiadas monedas pero si las suficientes para considerarla un derroche enorme. Tenía fama de dar en sus viajes al extranjero un centenario de propina a los meseros que le atendían (actualmente el valor del centenario anda por los 20 mil pesos).
Al llegar a Monterrey le comenté a un amigo lo que había visto y me dijo que no era nada. Y este camarada tenía voz autorizada en el tema, pues su papa había sido uno de los testaferros más cercanos a “La Quina”. “Eso no es nada. Yo he visto como gastan millones y millones de pesos a manos llenas. Va a a llegar el día que van a quebrar a PEMEX”. Cuando mi amigo hizo esta profecía, los que le escuchamos nos reímos.
En ese entonces corrían principios de los años 80s y en nuestros oídos retumbaba la afirmación de José López Portillo que decía “Nadaremos en la abundancia”, “Prepárense para ser ricos”, “Tenemos mucho petróleo”. Y hoy, treinta y ocho años después, vemos a PEMEX casi en bancarrota y se da por fin a conocer, con pelos en la mano, lo que todos los mexicanos ya sospechábamos: A Pemex lo estaban saqueando.


